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sábado, 31 de agosto de 2013

31 de agosto: Nuestra Señora de los Fundadores

El 31 de agosto los cristianos ortodoxos celebran la fiesta de Nuestra Señora de los Fundadores, donde se venera la reliquia del Santo Cíngulo o sea el cinturón que usó la Virgen María y que declaran que está en el Monasterio de Vatopedi, en el Monte Athos.

En Prato (Italia) dice también tener esa reliquia, pero esta vez desde el lado de los católicos.

En ambos casos, la tradición cuenta que la Virgen se lo dio al apostol Santo Tomás.


EL CINTURÓN EN EL MONASTERIO DE VATOPEDI

El venerabilísimo y lleno de gracia Cinturón de nuestra Santísima Virgen María, que está en el Santo Monasterio de Vatopedi en Agios Oros (Monte Athos) es el único recuerdo precioso que se mantiene de su vida terrenal.

Según una Tradición Sagrada y la historia de la Iglesia, la Santísima Theotokos tres días después de que ella se durmió, resucitó de entre los muertos y ascendió en el cuerpo al cielo. Durante su ascensión, ella dio su Cinturón Santo al Apóstol Tomas. Thomas, junto con el resto de los Santos Apóstoles, abrió su tumba y no encontró el cuerpo de la Santa Theotokos. De este modo el Cinturón Santo es la prueba para la Iglesia de su Resurrección y la ascensión corporal al cielo, y, en una palabra, en su metástasis.

El Cinturón Santo, según la tradición, fue hecho por la Santísima Virgen María con la piel de camello. La Emperatriz Zoe, esposa de León VI el Sabio, en gratitud por su curación milagrosa, bordó el Cinturón con el hilo de oro, como se lo ve hoy, pero dividido en tres pedazos.

En un principio fue guardado (mantenido) en Jerusalén y más tarde en Constantinopla. Allí durante el siglo XII bajo Manuel A´ Komninos (1143-1180) la fiesta oficiales por el Santo Cinturón fueron establecidas el 31 de agosto. Al final, el Emperador Juan VI Katakouzinos (1347-1355), quien tenía un amor especial hacia el Santo Monasterio de Vatopedi, por la gran cantidad de gracias que recibió de allí, donó al Cinturón al Monasterio. Desde entonces el Cinturón Santo es guardado en el Santo Monasterio de Vatopedi, en una caja de plata de fabricación más reciente que representa el Monasterio. En la parte inferior derecha de la caja que contiene esta reliquia, el artista hizo el dibujo del Emperador donante Katakouzinos significando su donación al Monasterio.

Numerosos son los milagros, que han ocurrido hasta hoy con el Cinturón Santo. Su valor es incalculable porque esta asociado a la Santísima Virgen María. El Cinturón Santo se mantiene en perfecto estado de conservación, porque estuvo en contacto con la persona y la vida de la Madre de Dios y porque los santos son portadores de espíritu durante su vida, y creemos que en las cosas que usaron también después de su muerte.

El mismo fenómeno es mencionado en las Sagradas Escrituras cuando objetos que el Profeta Elías y los santos Apóstoles usaron y causaron milagros, porque estos tenían la gracia vivida por ellos. Por esta razón la Iglesia permite una devoción honoraria, así como se hace al Madero Santo de la Cruz del Señor.

El Cinturón Santo tiene la gracia única de curar la esterilidad de las mujeres, así como enfermos con cáncer, por medio de una cinta que en primer lugar ha sido bendita y tocada al Cinturón y posteriormente es usada por las mujeres estériles y enfermas.


OTRA TRADICIÓN SOBRE EL CINTURÓN SAGRADO

Según otra tradición, el Cinturón Sagrado del Virgen María -un pedazo de tela de lana verde de aproximadamente 90 centímetros de largo, con pequeñas cuerdas a los finales para amarrar- sería identificado con el cinturón que María había dado a Santo Tomás en su ascensión en Cielo.

La leyenda -consolidada en el siglo trece- estableció que esta reliquia fue traída a Prato, Italia, alrededor 1141 por un comerciante llamado Michael, que se casó en Jerusalén y lo fue dado como dote por la madre de la cónyuge. Una vez que él estuvo de vuelta a su patria, Michael lo conservó en secreto durante años hasta el momento de su muerte, aproximadamente en 1172, cuando él lo dio a la Iglesia de Parroquia de San Esteban que todavía lo conserva.

El Cinturón Sagrado fue reconocido como una reliquia santa por las autoridades eclesiásticas. Por lo tanto, esto se hizo un objeto de veneración y culto, cuya fama pronto cruzó las puertas de la ciudad, atrayendo a creyentes y peregrinos de lugares distantes.

Entre muchos devotos, hay soberanos como Louis II de Angevin, el rey de Sicilia y Jerusalén, quién vino a Prato por motivos políticos y dio homenaje Cinturón Sagrado de la Virgen María, príncipes como Francisco Gonzaga y distinguidas personas como Matthew d’Humières, embajador de Carlos VI, que solicitó un permiso especial sólo para ver la reliquia preciosa. Las personalidades arriba mencionadas eran todos los invitados de Francesco di Marco Datini y se quedaron en su residencia.

Siendo un objeto sagrado con poderes milagrosos así como el corazón de la lealtad de la ciudad y del espíritu público, el Cinturón ayudó al clero local a realzar su prestigio e independencia hacia el Obispo de Pistoia, cuya diócesis incluyó Prato, y fue usada también para desarrollar la identidad de la ciudad hacia los forasteros.

Una tentativa de robo ocurrió en 1312 y terminó trágicamente con la ejecución pública de Giovanni di Ser Landetto de Pistoia llamado Musciattino que quiso robar la reliquia para venderlo a la Comuna de Florencia. Su robo hubiera disminuido el prestigio de ciudad.

La reliquia del Virgen María no sólo era un símbolo de la religiosidad de la ciudad, era también un testimonio claro de la aspiración común de compartir una identidad colectiva. Esta es la razón por la cual el Cinturón logró implicar en su historia no sólo a la Iglesia local y al sentimiento popular sino también a las autoridades civiles de la ciudad.

Las autoridades de ciudad – a fin de conservar el Cinturón Sagrado, considerado como un patrimonio común por la ciudad entera – publicaron disposiciones precisas y leyes estrictas para su custodia, estableciendo métodos del acceso a la reliquia que aseguró la presencia tanto de clero de ciudad como de magistrados. Después de la tentativa de robar la reliquia, fue construida una extensión de la Iglesia, una capilla especial, a fin de salvaguardar el Cinturón.

Incluso la ceremonia de su exposición a los creyentes durante la fiesta de Septiembre –que ocurre el 8 del mes dedicado a la celebración de la Natividad del Virgen María y representando el punto culminante del celebración- fue regulada por los Estatutos de la ciudad.


EL CINTURÓN QUE LA VIRGEN MARÍA DIO A SANTO TOMÁS ESTA EN PRATO

Antes de ascender al cielo, la virgen le dió su ceñidor a Santo Tomás; a través de una serie de sucesos acabó en manos de un vecino de Prato que se casó con una pales tina heredera del cinto.

Cinco veces al año se reúnen los representantes de la iglesia y del ayuntamiento y sacan la reliquia que está custodiada en un armario bajo siete llaves. El cura muestra la reliquia a la gente congregada en la plaza desde un curioso balconcillo circular obra de Donatello.


LA CATEDRAL DE PRATO

La catedral de Prato, en italiano Duomo di Prato, dedicada a san Esteban, se encuentra en la plaza de la catedral de la ciudad de Prato, Italia.

La catedral es una de las más antiguas iglesias de Prato. Se encuentran testimonios de su existencia ya en el siglo X como “parroquia” de San Esteban. Era la iglesia principal de Borgo al Comio, primitiva zona de Prato. Fue reestructurada desde el siglo X al XV aunque su arquitectura resulta unitaria debido a la pureza de sus volúmenes y la bicromía de los adornos externos que usan mármol verde (serpentina) de Prato.

La estructura actual proviene del siglo XII (quedan los laterales y el campanil) menos la última celda construida en 1356. Durante el siglo XIV, debido a la creciente popularidad de las reliquias del Santo Cíngulo (se cree que es el cíngulo usado por la Virgen María).

Esta reliquia está en la ciudad desde 1141 según la tradición. El edificio fue ampliado: en primer lugar se construyó el transepto (quizás a partir del proyecto de Giovanni Pisano), luego se erigió la capilla del cíngulo. Los edificios que se encontraban ante la fachada fueron demolidos para poder crear una nueva plaza que hospedara la multitud que se congregaba con ocasión de las ostensiones de la reliquia.


EL PÚLPITO EXTERNO

A pesar de las añadiduras y cambios que se han dado durante el tiempo el aspecto de la catedral resulta unitario.

La fachada tardo gótica (1386 – 1457) fue edificada al abrigo pero no pegada a la antigua: en el espacio intermedio se creó un corredor que lleva al púlpito externo, construido por Michelozzo y decorado por Donatello, entre el año 1428 y el 1438. El púlpito fue realizado para mostrar públicamente las reliquias del Cíngulo que todavía hoy se expone los días de Navidad, Pascua, el 1 de mayo, el 15 de agosto y de manera más solemne el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María.

Sobre el capitel en bronce del púlpito, una serie de cornisas concéntricas hechas de mármol blanco acentúan el efecto centrífugo del púlpito, cuyo parapeto (el original está en el Museo de las obras de la Catedral de Prato) asemeja un templo dentro del cual grupos de ángeles dan vivaces giros; el baldaquino corona el púlpito.

Sobre la luneta encima de la puerta principal se colocó una terracota vidriada de Andrea della Robbia que muestra a la Virgen María entre san Esteban y Juan (protectores de Prato y Florencia).

Al lado derecho, reestructurado entorno al 1160, hay dos portales enriquecidos por taraceas (con símbolos que todavía no han sido dilucidados) y el campanil con torre de inicios del siglo XIII (que se atribuye al Maestro Guidetto y que al inicio funcionaba como paso elevado. Aligerados por ajimez que se hacen bastante más amplias en el penúltimo orden, concluye con una celda gótica de grandes triforas, añadida en el siglo XIV, como el bloque del tránsito, que se apoya en el campanil.


EL INTERIOR

También dentro del templo presenta un aspecto unitario, aun cuando se han producido numerosas intervenciones a lo largo del tiempo. Las tres naves románicas de inicios del siglo XIII están divididas por amplios arcos que reposan en columnas hechas en serpentina verde con capiteles atribuidos al Maestro Guidetto. Sobre los arcos las paredes retoman la alternancia de colores.

En la nave izquierda se alza el elegante púlpito renacimental hecho con mármol blanco (entre los años 1469 y 1473 con forma de cáliz y una base enriquecida por esfinges. El parapeto tiene relieves de Antonio del Rossellino con temas de la Asunción, la vida de san Esteban, historias de Juan Bautista (este último realizado por Mino da Fiesole. Ante la nave opuesta, hay un candelabro de bronce de Maso di Bartolomeo de 1440, en forma de vaso alargado del que salen siete estelas vegetales. Maso realizó también la terraza interna, en la contrafachada, que tiene una Asunción de David y Ridolfo Ghirlandaio.

Ante la capilla del Sagrado Cíngulo hay un crucifijo pequeño de madera y fuerte expresividad, obra de Giovanni Pisano.


TRANSEPTO

Tras subir algunos escalones de la iglesia antigua se llega al transepto del siglo XIV, tradicionalmente atribuido a Giovanni Pisano.

En el centro del presbiterio hay tres importantes obras del americano Robert Morris: el altar de mármol (2000), el candelabro y el ambón (2001) de bronce, que con su forma de túnica, con piedras en la base, recuerda la lapidación de Esteban.

A la derecha del transepto está el tabernáculo renacimental de la Madonna dell’Olivo, de los hermanos Da Maiano: la Madonna con Bambino (1480) en terracota, obra de Benedetto.

La balaustrada presbiteral realizada en mármol de colores, del siglo XVII, reutiliza algunas formas renacimientales con escudos y querubines del antiguo coro, y da acceso a las capillas.

A derecha la cappella Vinaccesi conserva un notable Cristo depuesto del siglo XIII, y está adornada con frescos del siglo XIX de Alessandro Franchi.

Al lado se encuentra la cappella dell’Assunta, con frescos de 1436 realizados por el Maestro de Prato y por Paolo Uccello con Historias de la Virgen y de San Esteban, completadas por Andrea di Giusto en la parte inferior, que muestran una extravagante fantasía en las escenas encantadas, con colores definidos y vivaces, elegantes grafismos y arquitecturas de gusto brunelesco.

En la cappella maggiore, detrás del altar con el Crocifisso bronzeo de Ferdinando Tacca (1653), las paredes tienen frescos de Historias de san Esteban y de San Juan Bautista, concluidos en 1465 de Filippo Lippi. Abajo a la izquierda, están las Exequias de san Esteban, ambientadas en una basílica paleocristiana. Aparece el Papa Pío II con ornamentos rojos y a la izquierda un autorretrato del pintor. Delante, en la pared opuesta, un salón hospeda el Convite de Herodes con la Danza de Salomé y la entrega de la cabeza del Bautista a Herodías. También el vitral fue diseñado por Lippi. En el ciclo participó también Fra Diamante.

La contigua Capilla Manassei fue pintada a inicios del siglo XV con Historias de santa Margarita y Santiago por un alumno de Agnoldo Gaddi, mientras que la última capilla a izquierda, de los Inghiramos, conserva un monumento fúnebre atribuido a Benedetto da Maiano y un vitral de inicios del siglo XVI.

A izquierda del transepto se encuentra la Capilla del Santísimo Sacramento con un retablo de Zanobi Poggini (1549) y la bóveda decorada en el siglo XIX.


CAPILLA DEL SAGRADO CÍNGULO

Altar de la Capilla del Sagrado Cíngulo con la Virgen y el Niño de Giovanni Pisano La Capilla del Sagrado Cíngulo se encuentra en la última parte de la nave izquierda, a contacto con la contrafachada.

Se conserva allí el Sagrado Cíngulo, es decir, el cinturón que, según antiguas tradiciones, fue donado a santo Tomás por la Virgen María durante la Asunción y que llegó a Prato en el siglo XII.

La capilla tiene frescos con Historias de la Virgen y del Cíngulo, ciclo de sorprendente unidad figurativa, pintado entre el 1392 y 1395 por Agnolo Gaddi. Especialmente lograda es la vista de Prato en Retorno de Miguel, que fue quien llevó la reliquia a la ciudad.

El altar del siglo XVIII, con relieves de Emilio Greco, encierra el Cíngulo, y está coronado por la Virgen con el Niño (alrededor de 1301) de Giovanni Pisano.

La capilla está cerrada por un cancel de bronce de Maso di Bartolomeo, Pasquino da Montepulciano y otros.

(fuente: forosdelavirgen.org)

viernes, 30 de agosto de 2013

30 de agosto: Nuestra Señora de Cárquere

El culto a Nuestra Señora de Cárquere es más antiguo que la nacionalidad. Es conocido como “el milagro de Cárquere” la sanación del niño Alfonso Henrique, que habría de ser el primer rey de Portugal.

Su tutor Egas Moniz recibió la visita de la Virgen quien le informó donde estaba escondida de los moros una imagen suya, le pidió que levantara un templo en su honor y que llevara a curar al niño sentándolo en el altar en una vigilia nocturna.

Todo esto se cumplió como le dijo la Virgen.

Cárquere es una antiquísima parroquia situada en la región de Viseu, mas o menos a 10 kilómetros de Resende.

En el local donde hoy se yergue la iglesia hubo anteriormente un templo dedicado a una divinidad romana, una mezquita, una ermita y un convento.

Se cuenta que en el tiempo de la invasión árabe, cuando el Rey Rodrigo perdió España en manos de los Moros, ya se veneraba a Nuestra Señora en una pequeña ermita que existía en el local.

Una vez que los moros entraron a la zona, los cristianos trataron de esconder los objetos sagrados para que no fueran profanados.

Así en un viejísimo roble hueco (según una tradición) o en un agujero en la tierra (según otra tradición) escondieron la imagen venerada de Nuestra Señora de Cárquere, en una caja con reliquias.


EL HALLAZGO DE LA IMAGEN Y EL REY

Pasó el tiempo y los objetos fueron olvidados. Muchos años después nació Alfonso Henrique, que abría de ser el primer rey de Portugal. Con gran disgusto para D. Henrique y D. Teresa porque el niño nació sin poder mover las piernas, de la rodilla para abajo.

Como era usual en esa época, las criaturas de alta posición social eran entregadas a tutores que los educaban y muchas veces los acompañaban toda la vida. Alfonso Henrique tuvo como tutor a Egas Moniz, caballero de una de las más antiguas e importantes familias del Condado Portucalense.

Según la tradición, Alfonso Henrique era un niño muy pequeño y Egas Monis tuvo un sueño. En ese sueño se le apareció Nuestra Señora y le pidió que se dirigiera a Cárquere y cavara en un determinado lugar. Allí encontraría los restos de una ermita que fuera dedicada a una imagen suya. Debería mandar a construir en el mismo lugar, una nueva iglesia y colocar sobre el altar al niño enfermo, pasando la noche en vigilia.

Egas Moniz ejecutó la orden de Nuestra Señora tal como le fue pedida en su sueño. Así que encontró la imagen, contó todo al conde D. Henrique y construyó la iglesia.

Tenía 5 años Alfonso Henrique cuando la construcción fue terminada. Egas Moniz partió entonces para Cárquere con el niño acompañado por la reina D. Teresa, y lo puso sobre el altar como le mandó Nuestra Señora.

Al entrar en la capilla, natural o misteriosamente toda la comitiva se adormeció; solo el niño se mantuvo despierto. A cierta altura el se dio cuenta que una de las velas del altar se inclinaba peligrosamente. Por fin se cayo y comenzó a incendiar todo. Fue entonces que el niño trepó hasta el altar y apagó el fuego. Después, saltando de placer despertó a su madre y a toda la comitiva y luego rindieron gracias a Nuestra Señora por el milagro concedido.

También cuenta la leyenda que un día, no se sabe si antes o después de este milagro, Alfonso fue rodeado por el fuego, sin asustarse el niño contempló el fuego y éste se extinguió solo.

El conde D. Henrique, agradecido a Nuestra Señora de Cárquere por haberle devuelto la salud y la perfección a su primogénito, mando acrecentar la iglesia, hacer un convento y donarlo a los clérigos de San Agustín.

A partir de entonces le fue posible a Egas Moniz educar a su pupilo y adiestrarlo en el manejo de las armas, de modo de transformarlo en un gran guerrero, que vino a ser el primer Rey de Portugal.


IMAGEN E IGLESIA

Santa María de Cárquere es una minúscula e preciosísima escultura en marfil, de 29 mm de altura y 14 de base, cuyas formas y expresiones denuncian un trabajo de mucha antiguidad. La escultura representa a una Señora con un niño sentado sobre la rodilla esquierda, de corona denticulada. El niño tiene un libro en la mano izquierda y bendice con la derecha.

Tal vez, esta imagen vista y adorada por reyes, nobles y todo el pueblo en siglos remotos, fuera llevada como un talismán en un minusculo relicario de plata para defenderse en medio de las refriegas contra los moros.

La actual iglesia de Cárquere, que tiene una capilla gótica y cuerpo casi todo manuelino, tiene tres grandes estructuras con signo románico indiscutible: el Conventinho, el campanario que abunda en siglas, y la capilla funeraria que de los Señores de Resende, descendientes de Egas Moniz de Ribadouro y sus sucesores en la posesión de la famosa Honra del mismo nombre. Esta última, fría y arcaica, tiene en su interior cuatro gabinetes tumulares de granito, trapezoidales, con las armas de los “Resendes” talladas.

(fuente: forosdelavirgen.org)

jueves, 29 de agosto de 2013

29 de agosto: Nuestra Señora de la Guardia

Un humilde pastor cuidaba su rebaño cerca de Génova cuando repentinamente se le apareció la Madre de Dios para ordenarle que le construyera un santuario sobre el Monte Figogna. Según la tradición, el hecho aconteció el 29 de agosto de 1490.

Benedicto Pareto era un humilde campesino de Livellato, un pequeño pueblo del valle de Polcevera, próximo a Génova, donde vivía con su esposa y sus dos hijos, Bartolomé y Pascual.

Una mañana, como acostumbraba hacerlo, cuidaba sus ovejas en espera del almuerzo que a diario le alcanzaba su mujer cuando, súbitamente, se le apareció una señora de bello aspecto, resplandeciente como el sol, quien le habló dulcemente y le solicitó que le construyese una capilla sobre la ladera del monte. Y al decirlo así, extendió su mano señalando el lugar.

Al ver que hablaba con la mismísima Madre del Redentor, Benedicto cayó de rodillas diciéndole que, pobre como era, le resultaría imposible concretar el pedido. “No temas – le dijo la Virgen – pues recibirás toda mi ayuda”.


Milagrosa curación

De regreso en su casa, el pastor, presa de viva excitación, narró lo ocurrido a su familia, recibiendo como respuesta que se estaba volviendo loco y que el pueblo entero de mofaría de él. En vista de ello, Benedicto decidió olvidar lo acontecido y seguir su vida normalmente.

Unos días después, se hallaba en lo alto de una higuera cuando la rama sobre la que se hallaba parado se quebró.

Benedicto cayó pesadamente al suelo, fracturándose ambas piernas por lo que debió guardar cama varios días. Mientras convalecía, se le apareció nuevamente a la Virgen que, con tono suave y delicado, le reiteró su pedido.

Pareto comprobó emocionado que sus heridas habían sanado y que ya no padecía dolores, novedad que corrió por todo el, pueblo, despertando el asombro y curiosidad de sus habitantes y la sorpresa de su familia.


La construcción del santuario

Con la ayuda de sus hijos y el vecindario, Benedicto comenzó a construir la capilla, tarea a la que se sumó la familia Ghersi, aportando una importante suma de dinero y una bella imagen de mármol para el altar, que representaba a Nuestra Señora con el Niño en brazos.

Cuando el templo estuvo terminado, comenzaron a acudir los fieles en gran número. Sin embargo, poco después se pudo comprobar que no era suficiente para tantos, razón por la cual, se decidió levantar una iglesia mayor, capaz de recibir a las grandes multitudes que llegaban permanentemente del norte de Italia y de la misma Francia.

En 1530 comenzó a edificarse un nuevo santuario que sería reemplazado en 1890 por la grandiosa basílica actual.


La devoción por el mundo

La devoción a Nuestra Señora de la Guardia se difundió por el valle de Polcevera primero, por la Liguria después y finalmente por toda Italia, convirtiéndose en la advocación preferida de los antiguos navegantes genoveses.

En 1915 el Papa Benedicto XV elevó el santuario a basílica menor mandando además, colocar una imagen de la Virgen de la Guardia en los jardines del Vaticano.

Desde el monte Figogna, la devoción se expandió por el mundo siendo de destacar los santuarios del Piamonte, América y África pertenecientes a la Pequeña Obra de la Divina Providencia, fundada en Tortona.

En la Argentina, San Luis Orione en persona atribuyó a un milagro el que Monseñor Francisco Alberti, Obispo de La Plata, le concediese la abandonada iglesia de Victoria, en el partido de San Fernando, para iniciar desde allí su apostolado. “Vine a la Argentina a levantarle una iglesia –exclamó al ver la imagen de la Virgen genovesa sobre una caja de madera, a un costado del altar – pero ella fue mucho más diligente y me la entrega hecha”. En 1990 Monseñor Giovanni Canestri, Arzobispo Emérito de Génova, puso bajo su auspicio la misión diocesana que dos años después se puso en marcha en el barrio de Guaricano, Santo Domingo, República Dominicana.

Todos los 29 de agosto la Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora de la Guardia, patrona de Génova, fecha en la que, según la tradición, se produjo su aparición en los alrededores de Livellato.


Oración a la Virgen de la Guardia.

La suplica siguiente es recitada por el Cardenal Arzobispo de Génova, a las diez horas de cada 29 de agosto, en la hora y en el día de la primera aparición sobre el Fignona.

Oh, María, nuestra dulce madre y amorosa custodia, recordando tu aparición a Benito Pareto en la cumbre del monte Fignona, recibe nuestro homenaje lleno de gratitud y de confianza.

Tú escuchas siempre las oraciones de tus hijos, en el modo y en el tiempo querido por la Providencia de Dios; desde que te has aparecido sobre la Santa Montaña a Nuestro Humilde hermano, has hecho descender sobre quienes has invocado tu intercesión copiosas bendiciones.

Reconocemos que somos indignos de tu bondad, pero por esta razón esperamos tu amor de Madre que nunca rechaza la ayuda a sus hijos más débiles y pecadores, y por lo tanto más necesitados por la misericordia de Dios, para que se conviertan y obtengan tu perdón.

Implora de tu Divino Hijo la salud del alma y del cuerpo, consuela a quien llora, inspira concordia donde hay incomprensión, da fuerza a quien es perseguido, paciencia a quien esta atribulado, lleva a todas partes la serenidad, la paz y el gozo.

Ayúdanos, con tu ejemplo de plena fidelidad al Señor, a custodiar en nosotros el preciosismo don de la vida Divina que Jesús nos ha merecido con su muerte y resurrección y nos ha dado en el Bautismo que nos ha hecho miembros de la familia de Dios, la Iglesia, de la que Tú eres la Madre.

Agradecidos por tantos dones pide para nosotros al Señor: fe sin tinieblas, esperanza inquebrantable y caridad ardiente.

Así, después de haber caminado en la vida terrena con los hermanos hacia los bienes que la bondad de Dios nos ha prometido, podremos alcanzar la eterna felicidad en Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

AMÈN.

(fuente: www.salesianos-bernal.com.ar)

miércoles, 28 de agosto de 2013

28 de agosto: Nuestra Señora de Kiev

Alrededor de 862, un grupo de hombres del norte ocuparon los territorios de lo que actualmente es Kiev, siendo núcleo de la futura Rusia. A finales del siglo IX, llegaron misioneros desde Constantinopla y convirtieron al cristianismo a muchos de los habitantes al cristianismo.

Durante los tres siglos siguientes, Kiev se convirtió en el centro intelectual y religioso del país Allí, se construyeron numerosos conventos y monasterios. Adquirieron protagonismo los dominicos de la mano ed San Jacinto, conocido como Apóstol del Norte, incansable misionero que recorió Polonia y Rusia.

En el año 1240, los mongoles invadieron Rusia. Al enterarse, Jacinto corrió hacia el templo para salvaguardar el Santísimo Sacramento de la profanación de los paganos. Cuando corría llevando consigo a Jesús Sacramentado, el santo oyó una voz que le dijo "Jacinto, ¿vas a dejarme aquí a merced de los tartanes?"; esa voz parecía venir de la estatua de la Santísima Virgen en uno de los altares laterales. Jacinto se detuvo y volvió su mirada hacia la imagen la cual era de importantes dimensiones y demasiado pesada para que un solo hombre la cargara. Ahí fue que la Virgen le habló de nuevo: "Llévame contigo, Jacinto, yo pondré la carga ligera". Sin pensarlo mucho, sin dejar ed llevar el Santísimo Sacramento, el santo cargó la imagen grande con la otra mano, y, para su sorpresa, la encontró liviana. así, pudo huir de la ciudad.

Ochenta años después de que los mongoles abandonaron los territorios rusos, la imagen fue devuelta a Kiev, convirtiendo a esa ciuda en el centro de una gran devoción a la Santísima Virgen bajo el nombre de Nuestra Señora de Kiev. Posteriormente, la imagen fue llevada hasta un convento dominicano ubicado en Polonia. Durante el Siglo XX, el comunismo combatió la devoción a la Virgen. La Virgen sigue pidiéndonos: "Llévame contigo, haré más liviana tu carga".

traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saints.com)

martes, 27 de agosto de 2013

27 de agosto: Nuestra Señora de Moustiers

Ocho o diez leguas de Sisteron, camino a Marsella (Francia), encontramos el Santuario de Nuestra Señora de Moustier. En Francia, se la conoce como"Notre Dame de Beauvoir" en Moustiers. La capilla se encuentra a unos 800 metros sobre la ciudad ubicado en las cumbres rocosas, y hay 262 escalones tallados en la roca que marcan un camino ancho que lleva a la ermita. En el camino uno va a pasar las estaciones del Vía Crucis que se han utilizado por los peregrinos desde el siglo quinto.

Se dice que en el año 470 dC ya había allí un pequeño santuario en honor a la Santísima Virgen, el cual fue construido por un grupo de monjes de la abadía de Lerins. Ya en el Siglo VIII, en tiempos de Carlomagno, se edificó la Capilla de Notre-Dame de Beauvoir sobre las ruinas del antiguo santuario. Posteriormente, fue restaurada en el Siglo XII según el estilo románico y, nuevamente, en el Siglo XVI con un estilo más gótico.

Una antigua tradición cuenta que el Duque de Blacas fue capturado y hecho prisionero por los turcos durante una Cruzada. Durante su cautiverio, este hombre prometió a la Virgen que le construiría una capilla en su honor si le ayudaba a huir de sus captores.

La Santísima Virgen oyó sus plegarias y envió un ángel para liberarlo. Una vez en libertad, el Duque de Blacas inmediatamente se puso a trabajar para cumplir su promesa y, así, erigir una magnífica capilla en honor a la Virgen, desde donde se obraron numerosos milagros obrados. Además del templo, el Duque dejó una estrella de dieciséis rayos colgando sobre la edificación por lo que se a Moustiers se le llamó también "la localidad bajo la estrella"; actualmete, luego de algunas modificaciones, la estrella mide 1,25 metro y la cadena que la sostiende mide 135 metros de largo y pesa 150 kg.

La iglesia de Notre Dame de Beauvoir fue pasado restaurada en el año 1928 y actualmente es un monumento histórico nacional, así como un sitio de peregrinación.

traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saints.com)

lunes, 26 de agosto de 2013

26 de agosto: Nuestra Señora de Czestochowa

No se conoce el origen de ésta imagen milagrosa que por muchos siglos ha estado íntimamente relacionada con la historia del pueblo polaco.

Según una leyenda, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José. Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchó con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vida de su Hijo; muchos de estos hechos fueron plasmados en su Evangelio.

La leyenda cuenta que la imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo cuarto. El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización. La imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo.

Cuando los Saracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Saracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación.

Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador Izauryn, quien rechazaba los objetos sagrados y había destruido muchos a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene, quien demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.

La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varios dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia.

Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María. La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. Este viaje lo llevó hasta Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Gora (que significa "colina luminosa"). Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción. Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como fiesta de la imagen de Nuestra Señora. Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.

Habiendo escapado de la furia del Emperador Izauryn, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes. Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso santuario. Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar. Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas. Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.

La imagen estuvo nuevamente en peligro en el año 1655. En aquel entonces, 12,000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario. Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.

Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María. Al día siguiente, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haberse tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco. En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.

Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948. Sin embargo, durante ese año, más de 800,000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles. Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.

Dado el color tan oscuro de la cara y las manos de Nuestra Señora, la imagen ha sido afectuosamente llamada "la Madona Negra", frase que nos recuerda del Cantar de los Cantares, "Soy morena pero bella". Su oscuridad se atribuye a varias condiciones, de las cuales la edad es la primordial. Otro factor es las pobres condiciones de los lugares donde fue escondida para salvaguardarla; además, infinidad de velas han sido quemadas ante ella, causando que estuviese constantemente rodeada de humo; y ha sido tocada por multitudes.

Sin contar el marco, la imagen es de aproximadamente 19 pulgadas de alto, unas 13 pulgadas de ancho y casi media pulgada de grueso. Hay una tela detrás del cuadro con dibujos y representaciones de su historia y de algunos milagros obtenidos a través de la intercesión de Nuestra Señora.

Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora.

La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717. La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen, pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas, regalada por el Papa San Pío X.

Jan Casmir, Rey de Polonia, quien peregrinó allá en el año 1656. Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió, "Yo, Jan Casmir, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección..." Mayo 3, el día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el título de "Reina de Polonia".

En tiempos modernos, el Papa Juan Pablo II, ha visitado varias veces a la Virgen de Czestochowa, siendo la primera en el año1979, pocos meses después de haber sido elegido Papa. También el Papa tiene una réplica de su querida Virgen de Czestochowa en el altar de su capilla privada donde cada día pasa horas en oración.

La Virgen de Czestochowa, herida en el cuello y en su rostro por sus enemigos, es una elocuente invitación a entregar nuestras vidas para reparar por tantas injurias que se siguen cometiendo contra nuestra Madre Amadísima.


DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS ENFERMOS
Czestochowa Lunes 4 de junio de 1979

No podían faltar, durante esta mi peregrinación en Polonia, unas palabras dirigidas a los enfermos, que están tan cerca de mi corazón. Sé, queridos míos, que frecuentemente, en las cartas dirigidas a mí, afirmáis que ofrecéis por mis intenciones esa gran cruz de la enfermedad y del sufrimiento, que la ofrecéis por mi misión papal. Que el Señor os lo pague.

Durante el Angelus Domini, cada vez que lo repito —mañana, mediodía y al atardecer— siento, queridísimos connacionales, vuestra particular cercanía. Me uno espiritualmente con todos. Y en modo especial renuevo esta unión espiritual que me une a todo hombre que sufre, a todos los enfermos, a todos cuantos yacen en el lecho de un hospital, a todos los inválidos obligados a utilizar una silla de ruedas, a todos los hombres que, en cualquier modo, han encontrado su cruz.

Queridísimos hermanos y hermanas: Cada contacto con vosotros, sea cual fuere el lugar donde se ha verificado en el pasado o se verifique hoy, ha sido una fuente de profunda conmoción del espíritu. Siempre he sentido la insuficiencia de las palabras que habría podido deciros para expresar con ellas mi compasión humana. Y esta misma impresión tengo hoy. Y la tengo siempre. Sin embargo, permanece esta única dimensión, esta única realidad en la que el sufrimiento humano se transforma esencialmente.

Esta dimensión, esta realidad es la cruz de Cristo. Sobre la cruz, el Hijo de Dios consumó la redención del mundo. Y a través de este misterio, cada cruz colocada sobre las espaldas del hombre, adquiere una dignidad humanamente inconcebible, se hace signo de salvación para el que la lleva y también para los demás. "Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo" (Col 1, 24), ha escrito San Pablo.

Por eso, uniéndome con todos vosotros, que sufrís en toda la tierra polaca —en las casas, en los hospitales, en las clínicas, en los ambulatorios, en los sanatorios... en cualquier sitio que sea—, os ruego: utilizad para vuestra salvación la cruz que forma parte de cada uno de vosotros. Pido para vosotros la gracia de la luz y de la fuerza espiritual en el sufrimiento, para que no perdáis el valor, sino que descubráis individualmente el sentido del sufrimiento y podáis, con la oración y el sacrificio, aliviar a los demás. No os olvidéis tampoco de mí y de toda la Iglesia, de toda la causa del Evangelio y de la paz, que sirvo por voluntad de Cristo. Sed vosotros, débiles y humanamente inhábiles, manantial de fuerza para vuestro hermano y Padre que está junto a vosotros con la plegaria y el corazón.

"He aquí a la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38).

Esta frase, que Maria pronuncia por medio de tantos labios humanos, sea para vosotros luz en vuestro camino.

¡Que Dios os premie, queridos hermanos y hermanas! Y premie también a quienes cuidan de vosotros. Mediante cualquier manifestación de estas solicitudes, el Verbo se hace carne (cf. Jn 1, 14). Cristo dijo, en efecto: "Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40).

(fuentes: www.corazones.org; www.vatican.va)

domingo, 25 de agosto de 2013

25 de agosto: Nuestra Señora de Rossano

A Nuestra Señora de Rossano se la conoce con el nombre Acheropita (del a-cheiro-poiété = no hecha a mano) se dice de las imágenes sagradas no hechas por manos humanas; por ejemplo otro es el Mandylion (icono del rostro de Cristo, enviado por el mismo Cristo, según la leyenda de Abgar, rey de Edesa) es un típico ejemplo, cercano quizá a la Sábana de Turín. Esta imagen se remonta al s. VI. Rossano es un municipio italiano y capital de la provincia de Cosenza (Calabria). La ciudad se encuentra situada sobre una altura cerca del golfo de Tarento. La ciudad es conocida por sus canteras de mármol y alabastro. Es la sede de un arzobispado católico y tiene una destacada catedral y un castillo .


LA IMAGEN QUE NO SE PINTÓ CON MANOS HUMANAS 

El culto de Nuestra Señora Acheropita comenzó en la ciudad de Rossano, en la región de Calabria, Italia. En esta ciudad, en una pequeña cueva al final del sexto siglo, vivió santo ermitaño Efrén, devotísimo de la Virgen María.

Se cuenta que en el año 580, el capitán Mauricio, desviado por los vientos llegó a una aldea calabresa, en la actual Rossano. El monje Efrén acudió a saludarlo y le dijo: "No fueron los vientos los que te condujeron hasta aquí, sino Nuestra Señora, para que tú -una vez nombrado emperador- le construyas un templo".

En el año 582, Mauricio fue coronado emperador de la región de Macedonia, que abarcaba parte de los territorios que hoy son Grecia e Italia.

En el año 590, consiguió del emperador Mauricio, emperador de Constantinopla, autorización para transformar la gruta en un santuario dedicado a Nuestra Señora. El gobernador Filípico, cuñado del emperador, tratando de complacer al monarca, trajo de Bizancio competentes artistas para pintar una imagen de la Virgen María en la parte inferior del templo. Lamentablemente, la labor de los pintores siempre resultó en un fracaso. Durante el día trabajaban sin descanso en su trabajo. Por la noche, la imagen desaparecía misteriosamente. El gobernador, descontento con lo sucedido, ordenó que la cueva fuese vigilada. Una noche, los guardias cumplen su deber en el frente de la gruta, y ven salir de la nada una joven de rara belleza, vistiendo una capa de seda, muy blanca, resplandeciente de luz. La Señora pidió a la guardia que debería apartarse del sitio. Informado de lo sucedido, a la mañana siguiente, el gobernador se dirigió a la iglesia y, para su sorpresa y la de todos, advirtió perplejo que la mujer estaba pintada en el fondo de la pared interna del templo, formando una preciosa imagen de Nuestra Señora, con trazos similares a los iconos bizantinos, pintada exactamente en el lugar donde los artistas, en vano, intentaban elaborar la imagen. ¡Nuestra Señora había pintado su propia foto! La noticia se difunde en toda la ciudad. Los fieles comenzaron a llegar al lugar de milagro y aclamaban entre lágrimas y canciones de alabanza: ¡"Acheropita! Acheropita", que significa: "la imagen no se ha pintado por manos humanas!"

Los diversos milagros ocurridos a través de Nuestra Señora aumentaron de la popularidad de ese lugar. Los inmigrantes calabreses llevaron a Sao Paulo, Brasil, una fiel copia de lo que está en la basílica de Rossano.

Los religiosos de la Congregación de Don Orione, con la ayuda de muchos miembros de la colonia italiana en Sao Paulo, construyeron una iglesia en el conocido barrio de Bixiga, en São Paulo. Este templo es la matriz de la iglesia parroquial de Bela Vista desde 1926. Allí se puede ver una escultura de la Virgen Acheropita que se creó a partir de la copia fiel del original.


LA CATEDRAL DE ROSSANO 

Desde el siglo XII, en Rossano ésta devoción pasó a ser oficialmente celebrada, y la Virgen prestó su nombre a la catedral de la ciudad, templo erigido junto a la gruta donde la imagen acheiropoieton todavía se conserva.

También se dice que más adelante, los Sarracenos, atacaron procurando sorprender a la ciudad de Rossano, pero fueron rechazados por Nuestra Señora, que apareció ataviada en púrpura, y sosteniendo en su mano una antorcha encendida; esto los aterrorizó y se dieron a la fuga.

La catedral (siglo XI, con grandes reformas en los siglos XVIII y XIX) es el principal monumento de Rossano. Tiene una nave central y dos laterales, y tres ábsides. El campanario y la pila bautismal son del siglo XIV, mientras que los restos de decoración pertenecen a los siglos XVII y XVIII. La iglesia es famosa mundialmente por una antigua imagen de la Madonna acheropita («Virgen no realizada por manos humanas»), actualmente ubicada en el Museo Diocesano, datada probablemente entre 580 y la primera mitad del siglo VIII.

En 1879, fue descubierto en la sacristía el famoso Codex Rossanensis. Es un manuscrito en pergamino de los evangelios de Mateo y Marcos, escrito en plata sobre pergamino teñido de púrpura, y es uno de los más antiguos evangelios ilustrados conocidos. Los eruditos datan el códice de finales del siglo V al siglo VIII o IX.

Actualmente se cree que es de origen oriental, porque en algunas de sus escenas están pintadas las cabras de larga cola y largos cuernos que no se encuentran más que en Siria. El haber precisado el origen oriental del evangeliario de Rossano tiene gran importancia porque en él se halla la figura del Cristo con manto, que no se ha encontrado en las catacumbas; en los folios que sirven de portada a cada Evangelio se ven las figuras de los Evangelistas sentados y escribiendo, tal como los representaron después el arte bizantino y el arte carolingio occidental.


ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA ACHEROPITA 

Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra Acheropita, vuelve tus ojos piadosos hacia nosotros y nuestras familias. A través de los siglos, de milagros y de las apariencias, mostraste ser Mediadora permanente de gracias. Ten compasión de las dificultades en que nos encontramos y de la tristeza y amargura de nuestras vidas. Tu, coronada Reina a la derecha de su Hijo, llena de gloria inmortal, nos puede auxiliar. Todo lo que está en nosotros y lo que nos rodea, reciba tu bendición materna. ¡Oh Reina Acheropita!, permite dedicar toda nuestra vida a la honra de tu culto y al servicio de nuestros hermanos. Solicitamos tu bondad materna en auxilio a nuestras necesidades y la gracia de vivir bajo su constante protección, consolados en nuestras aflicciones y libres de las presentes angustias. Con confianza podemos repetir, que no recurre a ti inútilmente aquel que te invoca con el título "Acheropita".

Amén.

(fuente: foros-virgen-maria.blogspot.com.ar)

sábado, 24 de agosto de 2013

24 de agosto: Nuestra señora de Benoite-Vaux

El santuario de Benoite-Vaux (Bendito Valley o Valle de la Bendición) se encuentra en la ciudad de Rambluzin y Benoite-Vaux enclavado en un valle y rodeado por el bosque Souilly. Se cree fue un lugar de culto en la Galia cristianizado alrededor del siglo quinto. Alrededor del año 1157, el obispo de Verdun impulsó la construcción de un monasterio agustino para atender a los peregrinos que visitaban el lugar. Era también el refugio de los duques de Lorena, Anjou y Guise.

La estatua original de la Santísima Virgen en Benoite-Vaux fue encontrada por leñadores que trabajan en un bosque, luego de haber escuchado ángeles cantando el Ave María. Ellos encontraron la estatua de pie a los pies de un roble cerca de un río.

Esta capilla conserva la imagen de la Santísima Virgen ganó fama por los milagros obrados por su intercesión. En este lugar había también una vez a la fuente milagrosa, de la cual brotaba agua con la que los devotos curaban varias enfermedades. Las Estaciones de la Cruz han sido talladas en piedra cerca de la fuente.

Se sabe que se organizaron peregrinaciones durante la época de la Guerra de los Treinta Años, en la que la gente aseguraba que era necesario reparar los pecados que provocaron esa cruel lucha entre pueblos. En el año 1638, cuando la Guerra de Treinta Años estaba en su punto más álgido, la estatua de nuestra Señora fue llevada al castillo de Neuvill-en-Verdunois para su custodia. Lamentablemente, el santuario fue finalmente destruido. Fue reconstruido en 1698 por Antoine de l'Escale, el señor de Longchamp, y su esposa Margarita de Conde.

En el año 1793, durante la Revolución Francesa, el santuario fue una vez destruido, pero esta vez también se destruyó la estatua milagrosa. La imagen había representado a la Santísima Virgen con el niño Jesús en un brazo y una manzana en la otra mano. La imagen también fue llamado "Consuelo de los Afligidos" y la "Reina de la Paz."

La capilla fue restaurada en el año 1830. La nueva imagen de Nuestra Señora de Benoite-Vaux que se venera actualmente también es muy antigua, y se dice para asemejarse a la original, y fue coronado en 1875. El santuario sigue siendo el centro de una peregrinación, generalmente durante la primera semana de septiembre de cada año. Hay otra ermita del mismo nombre, en la diócesis de Lyon.

En 1849 los maristas que habían sido milagrosamente preservados de una inundación, fundaron una peregrinación a Nuestra Señora de Benoite-Vaux. El santuario es ahora también la ubicación de una casa de retiro Norbertine.

traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saint.com)

24 de agosto: Nuestra Señora de la Salud de los Enfermos

María es Salus Infirmorum porque es Inmaculada Concepción. Así es venerada en la comunidad de los creyentes desde tiempos antiguos, aunque el actual título se afirmará en siglos posteriores.

En Roma, desde la segunda mitad del siglo III, la Bienaventurada Virgen María es saludada "auxilium et solamen nostrae infirmitatis". El Papa Esteban I, escribiendo el ano 256 al Obispo de León y Astorga, Basílides, explica que "ante lavacrum salutare lapsi omoes sunt et quidem primum fideles absolvuntur passione Christi, dein meritis beatue Deiparae: ille ad unitatem filiorum Dei reducit, haec vero sanitatem ac uniusquisque sanctitatem redonat". Y de la misma manera se expresan otros Pontífices en los siglos siguientes. La Virgen de la Salud es oriunda de Molinara, Italia.

Varias iglesias italianas, aunque con diferentes figuras, invocan a María como Madre de la Salud. También en la India, María de la Salud es faro en medio de las tempestades de la vida. La imagen de Nuestra Señora de la Salud de Vailankanni, se celebra el 8 de septiembre, según una historia que cuenta la salvación de un naufragio de pescadores portugueses que invocaban a María en el peligro de la tormenta. En el templo más importante de Pátzcuaro, Desde 1580 se venera a la Virgen de la Salud, patrona de la población, en el estado de Michoacán, México. Su estatua está moldeada en pasta de caña de maíz y miel de orquídeas, mezcla utilizada por los indígenas en la fabricación de imágenes durante el siglo XVI.


EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA 

Lo mismo encontramos en los Santos Padres de la Iglesia, Latinos y Orientales, que, si bien no exponen la doctrina de la Inmaculada Concepción, profundizada y madurada con el pasar del tiempo, consideran a María Madre de Dios la "llena de gracia" (Lc 1,28), defensa de la salud del Hombre.

Así, Pedro Crisólogo afirma que "...la Virgen se ha convertido verdaderamente en madre de los vivientes mediante la gracia, Ella que era madre de quienes por naturaleza estaban destinados a la muerte".

En el siglo V, Sedulio escribe que "una sola ha sido la mujer por la que se abrió la puerta a la muerte y una sola es también la mujer a través de la cual vuelve la vida". Y es de Venancio Fortunato este maravilloso Himno: "Oh excelente belleza, oh mujer que eres la imagen de la salvación, potente por causa del fruto de tu parto y que gustas por tu virginidad, por tu medio la salvación del mundo se ha dignado nacer y restaurar el género humano que la soberbia Eva ha traído al mundo".

Entre los Padres Latinos, Fulgencio di Ruspe escribe: "...la bondad divina ha realizado este plan para redimir al género humano: por medio de un hombre, nacido de una sola mujer, a los hombres les ha sido restituida la vida". Hay mayor riqueza de textos en los escritos de los Padres y de la Liturgia Oriental. Cirilo de Jerusalén: "Por medio de la Virgen Eva entró la muerte; era necesario que por medio de una virgen, es decir, de la Virgen, viniera la vida...". El Pseudo-Gregorio Niceno: "...de la Virgen Santa ha florecido el árbol de la vida y de la gracia... De hecho, la Virgen Santa se ha hecho manantial de vida para nosotros... En María solamente, inmaculada y siempre virgen, floreció para nosotros el retono de la vida, ya que sóla ella fue tan pura en el cuerpo y en el alma, que con mente serena respondió al ángel...".

Romano el Melode: "Joaquín y Ana fueron liberados de la verguenza de la esterilidad y Adán y Eva de la corrupción de la muerte, oh Inmaculada, por tu natividad. Esta festeja hoy tu pueblo, rescatado de la esclavitud de los pecados, clamando a ti: "La estéril da a luz a la Madre de Dios, madre de nuestra vida".

Proclo de Constantinopla: "Ha sido sanada Eva... Por eso le decimos: "Bendita tú entre las mujeres" (Lc 1,42), la sola que has curado el dolor de Eva, la sola que enjugaste las lágrimas de la atribulada...".

En la Liturgia de la Iglesia Oriental del I al VI siglo, abundan los textos. Reproducimos sólo algunos: "Por Eva la corrupción, por ti la incorruptibilidad; por aquella la muerte, por ti, en cambio, la vida... ¡El Médico, Jesús, ha venido a nosotros por ti!, para curarnos a todos, como Dios, y salvarnos... Ave. Inmaculada y Pía, salve, baluarte del mundo...". "Inmaculada Madre de Cristo, orgullo de los ortodoxos, a ti te ensalzamos. Eres Vida, oh Casta, por ti has dado la vida a quienes te ensalzan...". "Ave, por ti el dolor se extingue... Ave, tesoro inagotado de vida... Ave, medicina de mis miembros: Ave, salvación de mi alma". "...Oh, Virgen doncella inmaculada, salva a quienes en ti buscan refugio". "Inmaculada Madre de Dios (...) nosotros, que hemos conseguido tu protección, oh Inmaculada, y que por tus oraciones hemos sido liberados de los peligros y custodiados en todo tiempo por la Cruz de tu Hijo, nosotros todos, como se debe, con piedad, te ensalzamos... Nuestro refugio y nuestra fuerza eres tú, oh Madre de Dios, socorro poderoso del mundo. Con tus plegarias proteges a tus siervos de toda necesidad, oh sola bendita".

Concluímos esta rápida visita a los testimonios de los primeros siglos de la Iglesia con un tropario de la himnografia griega que hace de síntesis: "Santísima Madre de Dios, no me abandones durante el tiempo de mi vida y no me confies a ninguna protección humana, sino tú misma encárgate de curarme y ten piedad de mi".


PATRONA DE LA CONGREGACIÓN SIERVAS DE MARÍA 

La Congregación nació el 15 de Agosto de 1851, en Madrid, España. Su carisma es llevar ternura y misericordia a los más necesitados, a los pobres enfermos. Los rasgos característicos de su espiritualidad son:

- Contemplativas en la acción. Abandonadas a la Divina Providencia.
- Cooperadoras con Cristo y María en la salvación de los hombres.
- Como familia religiosa, unidas en Cristo, continúan la misión sanadora de Cristo, teniendo como modelo a la Santísima Virgen en el momento de la Visitación (Lc.1,39-45) y llevando con Ella, renovada esperanza y gozo a aquellos a quienes sirven.

Hay actualmente 2,000 Siervas de María distribuidas en los 123 conventos existentes alrededor del mundo, incluyendo Europa, América, África y Asia; con casas de misiones en Camerún, Filipinas y México.


ORACIÓN NUESTRA SEÑORA, SALUD DE LOS ENFERMOS 

María, Madre amadísima, te invoco confiadamente como salud de los enfermos. Eres Madre de bondad, especialmente para quienes están bendecidos con la Cruz, en particular la enfermedad. Humildemente te pido esta gracia (Mencione el favor que desea). Madre del Perpetuo Socorro, te ruego que presentes mi petición a tu Divino Hijo. No será rechazada si te dignas rogar por mí, porque tu intercesión es poderosa ante Dios. Con la confianza de un niño, me abandono a la santa voluntad de Dios. El cuidará de mis deseos. Madre de Misericordia, yo te amo; en ti pongo mi confianza. Por tus manos ofrezco a Dios todos los sacrificios que haya de soportar con todo el amor de mi corazón. Que todas mis penas se conviertan en un acto de amor a Dios, de reparación por mis pecados, y mérito por la salvación de las almas, en particular la mía. Enséñame a tener paciencia y conformidad con la voluntad de Dios, imitándote a ti, Madre Dolorosa. V. Ruega por nosotros, Señora Nuestra, salud de los enfermos. R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. 0remos: Te rogamos, Señor Dios nuestro, que nos bendigas a nosotros tus siervos, con salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada Virgen María, Salud de los enfermos, seamos libres de las tristezas presentes y disfrutemos de las alegrías eternas. Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor.

Amén.

(fuente: foros-virgen-maria.blogspot.com.ar)

viernes, 23 de agosto de 2013

23 de agosto: Nuestra Señora de la Victoria de Valois

La fiesta de la Virgen de la Victoria de Valois tiene que ver con la intercesión de la Nuestra Señora en la Batalla de Cassel, que se libró el 23 de agosto en el año 1328 entre franceses y flamencos cerca del monte que le dio nombre a esa disputa. Felipe de Valois, llamado también "Felipe el Afortunado", era el rey de Francia a partir de ese año hasta su muerte, la cual aconteció en 1350.

El Rey Felipe se vio obligado a llevar a su ejército contra el grupo de rebeldes flamencos quienes, encabezados por Nicolas Zannekin, pretendían lograr la independencia del dominio francés. Los flamencos se negaban a pagar los impuestos por el Conde de Flandes por considerarlos excesivos, y decidieron enfrentarse a Francia encarcelando al representante del rey y apoderándose de varias ciudades. El Papa pidió a Felipe que negociara con los rebeldes pero el monarca pretendió arreglar solo con la aristocracia flamenca; ante la actitud del monarca francés, los rebeldes flamencos asesinaron a muchos de ellos.

Felipe confiaba seguro de la victoria francesa en la Batalla de Cassel, llevando consigo a 2.500 caballeros y 12.000 hombres de infantería y arqueros. Por su parte, Zannekin disponía de 15.000 soldados.

Luego de tres días de estar apostados en las inmediaciones del campo de batalla, fue el ejército flamenco el primero en lanzar un ataque directo a los franceses quienes, al parecer, fueron sorprendidos con la guardia baja. Muchos de los caballeros franceses entraron en pánico y abandonaron el campo, mientras que gran parte de la nobleza francesa permanecieron aunque fueron rápidamente diezmados. La situación era desesperante para el Rey Felipe.

Felipe de Valois, al verse peligrosamente asediado por los soldados flamencos, recurrió a la Santísima Virgen, para que lo librara de esa situación. Fue entonces que el Duque de Vienne entró en escenesa con sus soldados para auxiliar al monarca francés y dirigió eficaz contraataque contra los flamencos, mientras que los caballeros que habían huído se reagruparon y atacaron al enemigo por la retaguardia. Así, los flamencos fueron derrotados y la victoria asegurada por Nuestra Señora de la Victoria Valois.

Para demostar el agradecimiento a la Virgen, Felipe se fue directamente a la Catedral de Notre Dame apenas entró a París.

traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saints.com)

jueves, 22 de agosto de 2013

22 de agosto: María, Reina del Universo

María es reina de los ángeles y de todos los hombres.

El pueblo cristiano siempre ha reconocido a María Reina por ser madre del Rey de reyes y Señor de Señores. Su poder y sus atributos los recibe del Todopoderoso: Su Hijo, Jesucristo. Es El quien la constituye Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aún de los ángeles.

Juan Pablo II, el 23 de julio del 1997, habló sobre la Virgen como Reina del universo. Recordó que "a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Efeso proclama a la Virgen 'Madre de Dios', se comienza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este ulterior reconocimiento de su dignidad excelsa, quiere situarla por encima de todas las criaturas, exaltando su papel y su importancia en la vida de cada persona y del mundo entero".

El Santo Padre explicó que "el título de Reina no sustituye al de Madre: su realeza sigue siendo un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le ha sido conferido para llevar a cabo esta misión. (...) Los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto aumenta su abandono filial en Aquella que es madre en el orden de la gracia".

"La Asunción favorece la plena comunión de María no sólo con Cristo, sino con cada uno de nosotros. Ella está junto a nosotros porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro cotidiano itinerario terreno. (...). Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida".

RAZON: Las Sagradas Escrituras nos enseñan que los que son de Cristo reinarán con El y la Virgen María es ciertamente de Cristo.

- Romanos 5:17: "En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno solo, por Jesucristo!"

- II Timoteo 2:12: "si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará"


María Santísima es reina de todo lo creado

Si bien todos reinaremos con Cristo, María Santísima participa de Su reinado de una forma singular y

preeminente. Esto significa que Dios le ha otorgado Su poder para reinar sobre todos los hombres y los ángeles, y para vencer a Satanás. Razones por las que María Santísima es Reina de todos:

1- Por ser la madre de Dios hecho hombre, El Mesías, El Rey universal. (Col 1, 16).

Santa Isabel, movida por el Espíritu Santo, hace reverencia a María, no considerándose digna de la visita de la que es "Madre de mi Señor" (Lc 1:43). Por la realeza de su hijo, María posee una grandeza y excelencia singular entre las criaturas, por lo que Santa Isabel exclamó: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno" (Lc 1:42).

El ángel Gabriel le dijo a María que su Hijo reinaría. Ella es entonces la Reina Madre.

Su reino no es otro que el de Jesús, por el que rezamos "Venga tu Reino". Es el Reino de Jesús y de María. Jesús por naturaleza, María por designio divino.

En 1 Reyes 2,19 vemos que la madre del Rey se sienta a su derecha.

La Virgen María es Reina por su íntima relación con la realeza de Cristo.

De la unión con Cristo Rey deriva, en María Reina, tan esplendorosa sublimidad, que supera la excelencia de todas las cosas creadas; de esta misma unión nace su poder regio, por el que Ella puede dispensar los tesoros del reino del Divino Redentor; en fin, en la misma unión con Cristo tiene origen la eficacia inagotable de su materna intercesión con su Hijo y con el Padre (cfr. Pío XII, Enc. Mystici corporis , 29-VI­1943).

2- Por ser la perfecta discípula que acompañó a Su Hijo desde el principio hasta el final, Cristo le otorga la corona. Cf. Ap. 2,10 En María se cumplen las palabras: " el que se humilla será ensalzado". Ella dijo "He aquí la esclava del Señor".

3- Por ser la corredentora. El papa JPII, en la audiencia del 23-7-97 dijo que "María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque (...) cooperó en la obra de la redención del género humano. (...). Asunta al cielo, María es asociada al poder de su Hijo y se dedica a la extensión del Reino, participando en la difusión de la gracia divina en el mundo".

Ella participa en la obra de salvación de su Hijo con su SI en el que siempre se mantuvo fiel, siendo capaz de estar al pie de la cruz (Cf. Jn 19:25)

María Santísima, reinando con su hijo, coopera con El para la liberación del hombre del pecado. Todos nosotros, aunque en menor grado, debemos también cooperar en la redención para reinar con Cristo.

4- Por ser el miembro excelentísimo de la Iglesia: por su misión y santidad. La misión de María Santísima es única pues solo ella es madre del Salvador.

Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar." -Génesis 3:15


Características del reinado de María Santísima:

a) Preeminencia: "su honor y dignidad sobrepasan todo la creación ; los ángeles toman segundo lugar ante tu preeminencia." San Germán.

b) Poder Real: que la autoriza a distribuir los frutos de la redención. La Virgen María no solo ha tenido el más alto nivel de excelencia y perfección después de Cristo, pero también participa del poder de Su Hijo Redentor ejercita sobre las voluntades y mentes.

c) Inagotable eficacia de Intercesión con su Hijo y el Padre: Dios ha instituido a Maria como Reina del cielos y tierra, exaltada sobre todos los coros de ángeles y todos los santos. Estando a la diestra de su Hijo, ella suplica por nosotros con corazón de Madre, y lo que busca, encuentra, lo que pide, recibe".

d) Reinado de Amor y Servicio: Su reinado no es de pompas o de prepotencia como los reinos de la tierra. El reino de María es el de su Hijo, que no es de este mundo, no se manifiesta con las características del mundo. María tiene todo el poder como reina de cielos y tierra y a la vez, la ternura de ser Madre de Dios.

En la tierra ella fue siempre humilde, la sierva del Señor. Se dedicó totalmente a su Hijo y a su obra. Con El y sometida con todo su corazón con toda su voluntad a El, colaboró en el Misterio de la Redención. Ahora en el Cielo, ella continúa manifestando su amor y su servicio para llevarnos a la salvación.


Respuesta a los hermanos separados

Hay quienes rechazan el reinado de María Santísima alegando que ella no puede ser reina ya solo Jesús es rey.

Estos hermanos no comprenden la naturaleza del Reino. El reino de María Santísima no es un reino aparte al de su Hijo. Es el mismo reino. Donde Jesús reina, María Su Madre reina también. Se trata de dos corazones eternamente unidos en el amor divino. Dios ha dispuesto que así fuese. María, lejos de quitarle al reinado de su Hijo, lo propicia. Ella es la mas sumisa, la mas fiel en el reino y por eso también la mas exaltada.

Lucas 1:48 " porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada"


La Fiesta Litúrgica

Pío XII en 1954, instituyó la fiesta Litúrgica del Reinado de María al coronar a la Virgen en Santa María la Mayor, Roma. En esta ocasión el Papa también promulgó el documento principal del Magisterio acerca de la dignidad y realeza de Maria, la Encíclica Ad coeli Reginam (Oct 11, 1954).


JPII: Junio 19, 1983 en Polonia

"Al Reino de el Hijo está plenamente unido el Reino de su Madre.. su Reino y el de ella, no son de este mundo. Pero están enraizados en la historia humana, en la historia de toda la raza humana, por el hecho de que el Hijo de Dios, de la misma sustancia que el Padre, se hizo hombre por el poder del ES en el vientre de María. Y esa reino es definitivamente enraizado en la historia humana a través de la Cruz, al pie de la cual estaba la Madre de Dios como corredentora. Y es en ese evento de la Cruz y Maria al pie de su hijo, que el Reino se funda y permanece. Todas la comunidades humanas experimentan el reino maternal de María, que les trae mas de cerca el reino de Cristo."

-SCTJM


María Reina 
Catequesis de S.S. Juan Pablo II 23 de julio de 1997

1. La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (...) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen gentium, 59).

En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el concilio de Éfeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.

Pero ya en un fragmento de una homilía, atribuido a Orígenes, aparece este comentario a las palabras pronunciadas por Isabel en la Visitación: «Soy yo quien debería haber ido a ti, puesto que eres bendita por encima de todas las mujeres tú, la madre de mi Señor, tú mi Señora» (Fragmenta: PG 13, 1.902 D). En este texto se pasa espontáneamente de la expresión «la madre de mi Señor» al apelativo «mi Señora», anticipando lo que declarará más tarde san Juan Damasceno, que atribuye a María el título de «Soberana»: «Cuando se convirtió en madre del Creador, llegó a ser verdaderamente la soberana de todas las criaturas» (De fide orthodoxa, 4, 14: PG 94 1.157).

2. Mi venerado predecesor Pío XII en la encíclica Ad coeli Reginam, a la que se refiere el texto de la constitución Lumen gentium, indica como fundamento de la realeza de María, además de su maternidad, su cooperación en la obra de la redención. La encíclica recuerda el texto litúrgico: «Santa María, Reina del cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (MS 46 [1954] 634). Establece, además, una analogía entre María y Cristo, que nos ayuda a comprender el significado de la realeza de la Virgen. Cristo es rey no sólo porque es Hijo de Dios, sino también porque es Redentor. María es reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque, asociada como nueva Eva al nuevo Adán, cooperó en la obra de la redención del género humano (MS 46 [1954] 635).

En el evangelio según san Marcos leemos que el día de la Ascensión el Señor Jesús «fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16, 19). En el lenguaje bíblico, «sentarse a la diestra de Dios» significa compartir su poder soberano. Sentándose «a la diestra del Padre», él instaura su reino, el reino de Dios. Elevada al cielo, María es asociada al poder de su Hijo y se dedica a la extensión del Reino, participando en la difusión de la gracia divina en el mundo.

Observando la analogía entre la Ascensión de Cristo y la Asunción de María, podemos concluir que, subordinada a Cristo, María es la reina que posee y ejerce sobre el universo una soberanía que le fue otorgada por su Hijo mismo.

3. El título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre: su realeza es un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión.

Citando la bula Ineffabilis Deus, de Pío IX, el Sumo Pontífice Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: «Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternal; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar» (MS 46 [1954] 636-637).

4. Así pues, los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto no sólo no disminuye, sino que, por el contrario, exalta su abandono filial en aquella que es madre en el orden de la gracia.

Más aún, la solicitud de María Reina por los hombres puede ser plenamente eficaz precisamente en virtud del estado glorioso posterior a la Asunción. Esto lo destaca muy bien san Germán de Constantinopla, que piensa que ese estado asegura la íntima relación de María con su Hijo, y hace posible su intercesión en nuestro favor. Dirigiéndose a María, añade: Cristo quiso «tener, por decirlo así, la cercanía de tus labios y de tu corazón; de este modo, cumple todos los deseos que le expresas, cuando sufres por tus hijos, y él hace, con su poder divino, todo lo que le pides» (Hom 1: PG 98, 348).

5. Se puede concluir que la Asunción no sólo favorece la plena comunión de María con Cristo, sino también con cada uno de nosotros: está junto a nosotros, porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro itinerario terreno diario. También leemos en san Germán: «Tú moras espiritualmente con nosotros, y la grandeza de tu desvelo por nosotros manifiesta tu comunión de vida con nosotros» (Hom 1: PG 98, 344).

Por tanto, en vez de crear distancia entre nosotros y ella, el estado glorioso de María suscita una cercanía continua y solícita. Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia, y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida.

Elevada a la gloria celestial, María se dedica totalmente a la obra de la salvación para comunicar a todo hombre la felicidad que le fue concedida. Es una Reina que da todo lo que posee compartiendo, sobre todo, la vida y el amor de Cristo.


FUNDAMENTO TEOLOGICO DE LA REALEZA DE LA VIRGEN MARIA

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano.

a) Por su divina Maternidad: Es el fundamento principal, pues la eleva a un grado altísimo de intimidad con el Padre celestial y la une a su divino Hijo, que es Rey universal por derecho propio.

En la Sagrada Escritura se dice del Hijo que la Virgen concebi­rá: "Hijo del Altísimo será llamado Y a El le dará el Señor Dios el trono de David su padre y en la casa de Jacob reinará eter­namente y su reinado no tendrá fin" (Lc. 1,32-33). Y a María se le llama "Madre del Señor" (Lc. 1,43); de donde fácilmente se deduce que Ella es también Reina, pues engendró un Hijo que era Rey y Señor de todas las cosas. Así, con razón, pudo escribir San Juan Damasceno: "Verdaderamente fue Señora de to­das las criaturas cuando fue Madre del Creador" (cit. en la Enc. Ad coeli Reginam, de Pío XII, 11-X-1954).

b) Por ser Corredentora del género humano: La Virgen María, por voluntad expresa de Dios, tuvo parte excelentísi­ma en la obra de nuestra Redención. Por ello, puede afir­marse que el género humano sujeto a la muerte por causa de una virgen (Eva), se salva también por medio de una Virgen (María). En consecuencia, así como Cristo es Rey por título de conquista, al precio de su Sangre, también María es Reina al precio de su Compasión dolorosa junto a la Cruz.

`Ta Beatísima María debe ser llamada Reina, no sólo por ra­zón de su Maternidad divina, sino también porque cooperó íntimamente a nuestra salvación. Así como Cristo, nuevo Adán, es Rey nuestro no sólo por ser Hijo de Dios sino tam­bién nuestro Redentor, con cierta analogía, se puede afirmar que María es Reina, no sólo por ser Madre de Dios sino tam­bién, como nueva Eva, porque fue asociada al nuevo Adán" (cfr. Pío XII, Enc, Ad coeli Reginam).


NATURALEZA DEL REINO DE MARIA

El reino de Santa María, a semejanza y en perfecta coincidencia con el reino de Jesucristo, no es un reino temporal y terreno, sino más bien un reino eterno y universal: -"Reino de verdad y de vida, de santidad, de gracia, de amor y de paz" (cfr. Prefacio de la Misa de Cristo Rey).

a) Es un reino eterno porque existirá siempre y no tendrá fin (cfr. Lc. 1,33) y, es universal porque se extiende al Cielo, a la tierra y a los abismos (cfr. Fil. 2,10-11).

b) Es un reino de verdad y de vida. Para esto vino Jesús al mundo, para dar testimonio de la verdad (cfr. Jn. 18,37) y para dar la vida sobrenatural a los hombres.

c) Es un reino de santidad y justicia porque María, la llena de gracia, nos alcanza las gracias de su Hijo para que seamos santos (cfr. Jn. 1,12-14); y de justicia porque premia las buenas obras de todos (cfr. Rom. 2,5-6).

d) Es un reino de amor porque de su eximia caridad nos ama con corazón maternal como hijos suyos y hermanos de su Hijo (cfr. 1 Cor. 13,8).

e) Es un reino de paz, nunca de odios y rencores; de la paz con que se llenan los corazones que reciben las gracias de Dios (cfr. Is. 9,6).

Santa María como Reina y Madre del Rey es coronada en sus imágenes -según costumbre de la Iglesia- para simbo­lizar por este modo el dominio y poder que tiene sobre todos los súbditos de su reino.

La oración Colecta de la Memoria de Santa María Reina dice: "Oh Dios, que nos han dado como Madre y como Reina, a la Madre de tu Unigénito; concédenos, por su intercesión, el po­der llegar a participar en el Reino celestial de la gloria reserva­da a tus hijos".

(fuente: www.corazones.org)

miércoles, 21 de agosto de 2013

21 de agosto: Nuestra Señor de Knock

La historia de Knock comenzó el 21 de Agosto de 1879 cuando Nuestra Señora, San José y San Juan El Evangelista aparecieron en el hastial sur de la Iglesia Parroquial de Knock. La Aparición fue presenciada por quince personas, jóvenes y ancianas. A partir de esta milagrosa Aparición Knock ha crecido hasta alcanzar el status de un internacionalmente reconocido Santuario Mariano.

En la húmeda tarde del jueves 21 de agosto de 1879, alrededor de las 8 en punto, Nuestra Señora, San José, y San Juan el Evangelista aparecieron en una llamarada de luz Celestial en el hastial sur de la Iglesia Parroquial de Knock. Detrás de ellos y un poco a la izquierda de San Juan estaba un altar plano. En el altar estaban una cruz y un cordero junto a venerantes ángeles. La aparición fue vista por quince personas cuyas edades iban desde los seis años hasta los setenta y cinco e incluía a hombres, mujeres y niños.

Los testigos describieron que la Bendita Virgen María vestía de blanco con una brillante corona sobre su cabeza. Sobre su frente, donde la corona encajaba, llevaba una hermosa roza dorada totalmente florecida. Estaba en una actitud de oración con sus manos y ojos elevados hacia el Cielo. San José se erguía a la derecha de Nuestra Señora. Se encontraba girado hacia ella en una actitud de respeto. Sus ropas eran también blancas. San Juan se erguía a la izquierda de Nuestra Señora. Llevaba vestimenta blanca y lucia como un Obispo, con una pequeña mitra. Parecía estar predicando y sostenía un libro abierto en su mano izquierda.

Los testigos observaron la Aparición bajo una fuerte lluvia durante dos horas, recitando el Rosario. A pesar de estar ellos mismos empapados ni una sola gota de lluvia cayó sobre la visión o el hastial.

La peregrinación personal del Papa Juan Pablo II en 1979, conmemorando el centenario de la Aparición, inspiró una devoción aun mayor hacia el santuario y proveyó el indeleble sello de aprobación Vaticana. La Madre Teresa de Calcuta visito el Santuario en Junio de 1993. Un millón y medio de peregrinos visitan el Santuario anualmente.


Las declaraciones de los testigos

Los 15 Testigos Oficiales

1. Dominick Byrne (padre), de Drum, Knock, de treinta y seis años de edad
2. Dominick Byrne (hijo), de Drum, Knock, de veinte años aproximadamente
3. Margaret Byrne, de Drum, Knock, de veintiún años de edad
4. Mary Byrne, de Drum, Knock, de veintinueve años de edad aproximadamente
5. Mrs. Margaret Byrne (viuda), de Drum, Knock, de sesenta y ocho años de edad
6. Patrick Byrne, de Carrowmore, Knock, de dieciséis años de edad
7. Judith Campbell, de Carrowmore, Knock, de veintidós años de edad
8. John Curry, de Lecarrow, Knock, de cinco años de edad
9. John Durkan, Peón de campo, de veinticuatro años aproximadamente
10. Mrs. Hugh Flatley, de Cloonlee, Knock, de cuarenta y cuatro años
11. Patrick Hill, de Claremorris, de once años
12. Mary McLoughlin, mayordomo del Arzobispo Cavanagh, Knock, de cuarenta y cinco años
13. Catherine Murray, de Lisaniskea, Bekan, de ocho años de edad
14. Bridget Trench, Carrowmore, de Knock, de setenta y cuatro años de edad aproximadamente
15. Patrick Walsh, de Ballindorris, Knock, de sesenta y cinco años de edad aproximadamente


Mary Byrne Testimonio de la Aparición Primera Comisión de Investigación, 1879

''Vivo en la villa de Knock, hacia el este de la capilla. Mary McLoughlin vino a mi casa en la tarde del 21 de Agosto alrededor de las siete treinta. Permaneció allí un corto tiempo.

Regresé con ella cuando retornaba hacia su casa. Era o bien las ocho o 15 minutos para las ocho en ese momento. Aun había luz. No había escuchado de parte de Miss McLoughlin respecto de la visión que acababa de ver justo antes de ello.

La primera vez que supe sobre ello fue en el momento que venía desde la casa de mi Madre en compañía de Miss Mary McLoughlin, y a una distancia de trescientas yardas aproximadamente de la iglesia. Contemplé, todos al mismo tiempo, destacándose sobre el hastial, y más bien al oeste del mismo, tres figuras que, al inspeccionarlas más atentamente, parecían ser las de la Virgen Bendita, San José y San Juan. La de la Virgen Bendita era de tamaño real, las otras parecían ni tan grandes ni tan altas como su figura.

Se erguían apenas fuera de la pared del hastial y, hasta donde pude juzgar, un pie y medio o dos desde el suelo.

La virgen permanecía de pié, con sus ojos mirando el cielo, sus manos elevadas hasta los hombros o un poco más, las palmas levemente inclinadas hacia los hombros o su pecho. Vestía un largo manto de color blanco, que colgaba en dobleces y se encontraba de alguna manera suelto sobre sus hombros, y ajustado sobre su cuello. Llevaba una corona sobre su cabeza, una corona más bien grande, y parecía de alguna manera más amarilla el vestido y la toga que llevaba Nuestra Bendita Señora.

En la imagen de San José la cabeza estaba levemente inclinada, en dirección a la Virgen Bendita, como en señal de respeto. El santo aparecía como entrado en años, con barba gris y pelo grisáceo.

La tercera figura parecía ser la de San Juan El Evangelista. No lo sé, simplemente pensé tal cosa, exceptuando el hecho de que una vez vi una estatua en la capilla de Lacanvey, cerca de Westport, Condado de Mayo, muy similar a la figura que se erguía frente a mi junto a San José y Nuestra Bendita Señora, la cual contemplé en esta ocasión.

Sostenía los Evangelios, o el Libro de Misa, abierto en su mano izquierda, mientras se erguía ligeramente girado sobre su izquierda hacia el altar que estaba un poco elevado respecto a él. Debo remarcar que la estatua que había visto en la capilla de Lecanvey no tenía una mitra en su cabeza, mientras que la figura ahora contemplada tenía una, no muy alta sino una más bien corta. La estatua en Lecanvey tenía un libro en su mano izquierda, y los dedos de su mano derecha hacia arriba. La figura frente a mí en la presente ocasión de la cual hablo tenía un libro en su mano izquierda, como mencioné, y el dedo medio y el índice de su mano derecha elevados, como si estuviera hablando y reforzando algún punto en una audiencia. Fue la coincidencia de la figura y la pose lo que me hizo suponer, ya que es solo mi opinión, que la tercera figura era la de San Juan, el amado discípulo de Nuestro Señor, pero no estoy en absoluto segura de que santo o personaje representaba la figura. Dije, como he expresado ahora, que era San Juan El Evangelista, y luego todos los presentes dijeron lo que yo declaré.

El altar estaba bajo una ventana, la cual está en el hastial y un poco al oeste cerca del centro, o un poco pasando el mismo. Hacia este altar miraba San Juan, como debo nombrar a la figura, mientras se erguía del lado donde están los Evangelios en el mencionado altar, con su brazo derecho inclinado en un ángulo hacia fuera, en dirección a la Virgen Bendita. El altar aparentaba ser como los altares en uso en la Iglesia Católica, amplios y de gran tamaño. No tenía telas, ni velas, ni ningún tipo de ornamentos; era solo un altar plano.

Sobre el altar y descansando en el mismo estaba un cordero y alrededor del mismo vi estrellas doradas, o pequeñas luces brillantes, resplandeciendo como faros o bolas de cristal, reflejando la luz de algún luminoso cuerpo.

Permanecí desde las ocho y cuarto hasta las nueve y media. En ese momento estaba lloviendo.”

MARY BYRNE TESTIMONIO DE LA APARICION

2da COMISION DE INVESTIGACION, 1936 Mary tenía ochenta y seis al momento de la segunda Comisión de Investigación. Fue entrevistada por los comisionados en su dormitorio, ya que estaba demasiado enferma para salir. Dio su testimonio final y concluyo con estas palabras: “Tengo en claro todo lo que he dicho y esta declaración sabiendo que voy ante mi Dios”

Mary falleció seis semanas más tarde.


comisiones de investigación

El 8 de Octubre de 1879, el Arzobispo MacHale de Tuam creó una Comisión de Investigación para investigar la aparición. Los hallazgos de la Comisión fueron enviados al Arzobispo y concluían que: “El testimonio de los testigos, tomados como un todo, son dignos de confianza y satisfactorios”

La comisión consistía del Arzobispo Cavanagh, Cura Párroco de Knock, el Muy Reverendo Canon Waldron, Cura Párroco de Ballyhaunis y el Muy Reverendo Canon Bourke, Cura Párroco de Claremorris. Con la asistencia de seis coadjutores locales, examinaron a quince testigos y tomaron testimonio de cada uno. Catorce dieron su testimonio en Inglés, y uno en Irlandés.

Los periodistas que visitaron Knock en los años que siguieron a la Aparición fueron impresionados por los testigos. EL P.C.D. Warren en su folleto publicado en 1880 escribió sobre ellos: “Las personas que cuentan de estas apariciones y que solemnemente declaran la veracidad de lo que aseveran, son numerosas, respetables, y respetados por sus vecinos. Sus respuestas son francas y corteses, igualmente libres de orgullo y evasiones, y sus testimonios unidos constituyen una masa de evidencia la cual pocos hombres imparciales buscarían desacreditar.”

En 1936 una segunda Comisión de Investigación fue establecida por el Muy Reverendo Dr. Gilmartin, Arzobispo de Tuam. Los dos testigos sobrevivientes viviendo en Irlanda, Mary O’ Connell (apellido de soltera Byrne) and Patrick Byrne fueron examinados. Un tribunal especial fue constituido por el Arzobispo de Nueva York, el Cardenal Hayes, para examinar a John Curry quien estaba residiendo allí.

Mary O’Connell finalizó su declaración jurada con las palabras ‘Tengo en claro todo lo que he dicho y hago esta declaración sabiendo que voy ante mi Dios’. Murió más tarde aquel año.


Knock hoy

Actualmente el Santuario de Knock es un lugar de peregrinaje internacional y oración donde más de un millón y medio de peregrinos vienen cada año. El complejo del Santuario incorpora cinco iglesias, incluyendo la Iglesia de la Aparición, la Iglesia Parroquial o Iglesia Antigua, la Basílica, la Capilla del Sagrado Sacramento y la Capilla de la Reconciliación.

Los Servicios en el Santuario incluyen: devociones y misas publicas diarias con Unción de los Enfermos, Confesiones y Adoración del Sagrado Sacramento; Servicio de Consejería profesional; Ministerio de la Juventud; Guía de la Oración; Centro San José de Descanso y Cuidados de Día para la bienvenida y la hospitalidad a enfermos y desvalidos; el Centro de Vida Familiar; las Oficinas del Santuario donde los peregrinos pueden anotar a sus familias y amigos en las misas de la Asociación de Amigos del Santuario de Knock. El personal religioso y laico y los voluntarios de la Sociedad del Santuario de Knock están involucrados en tales servicios.

“Hoy, la gente busca formas de alcanzar a Dios y conectarse con El. El Santuario de Knock puede asistir a la gente en esa búsqueda y ofrece muchas oportunidades para la adoración y la oración para quietud y paz en nuestras almas – algo tan necesario en nuestro ocupado y a veces agitado mundo.

El Santuario de nuestra Señora en Knock puede ayudar a los peregrinos a experimentar la curación, la libertad, la reconciliación y la paz.

En este lugar de peregrinaje único ‘Mas cosas son forjadas en la oración de las que este mundo imagina’. “

Mons. Joseph Quinn P.P. Parroquia de Knock y Administrador del Santuario de Knock

traducido por mallinista
((fuente: www.knock-shrine.ie)

martes, 20 de agosto de 2013

20 de agosto: Nuestra Señora del Ave de San Bernardo

San Bernardo, el primer abad de Clarvaux, fue un gran pilar de Nuestra Madre Iglesia en el Siglo XII y la devoción a María era su virtud característica. Bernardo se puso bajo la protección de la Madre Celestial desde su infancia y fue Ella quien le mostró en muchas ocasiones cuánto le agradaba su devoción. Siendo joven, Bernardo tuvo una visión de la Reina del Cielo, por la que aprendió mucho sobre la Encarnación. Esta visión encendió en su corazón el amor más fuerte hacia Jesús y María. Entre otros favores que recibió de María fue la sanación instantánea de su estado de salud cuando yacía gravemente enfermo y los médicos habían perdido toda esperanza de recuperación.

Bernardo puso mucho de si mismo para divulgar la devoción a María en los demás; él solía repetir que Ella es la Madre de la Misericordia y Madre de todos los pecadores. Cada vez que Bernardo pasaba por delante de una imagen de María, inclinaba su cabeza y la salubaba con las palabras, "Ave Maria"... hasta que un día, Ella le respondió desde una imagen con estas palabras: "Ave Bernardo!"

Decía este gran santo:

"María es la estrella resplandeciente de Jacob, cuyos rayos iluminan el mundo entero, cuyo esplendor brilla visible en el Cielo, y penetra en el infierno, resplandece en la tierra y no calienta el cuerpo pero sí el alma desterrando el vicio y alimentando la virtud. Ella es una espléndida estrella, elevada por encima de este vasto y amplio mar, que brilla por sus méritos e ilumina con su ejemplo.

Si te encuentras sacudido por las tormentas y tempestades de este mundo y quieres encontrar la calma, no apartes tu mirada de esta Estrella. Si se producen los vientos de la tentación y son momentos de tribulaciones, mira hacia arriba y busca a esa Estrella: ¡invoca a María!. Si estás sacudido por las crecidas del orgullo o la ambición, la envidia o maledicencia... mira a la Estrella: ¡llama a María! Si la ira o la avaricia, la concupiscencia : ¡piensa en María!. Cuando te sientas espantado ante la enormidad de tus crímenes y pecados o aterrorizaron a la profanación de tu conciencia o el desaliento, o envuelta en el abismo de la desesperación: ¡piensa en María! En los peligros, en las dificultades y dudas, piensa en María e invócala! Con solo nombrarla con los propios labios o siemplemente desde el corazón, tú puedes ser beneficiado con su intercesión y no te olvides de imitar el ejemplo de su vida. Bajo su guía maternal, no se puede ir por mal camino... al recurrir a Ella, no puedes desesperar.

Mientras Ella te sostenga, no podrás caer... mientras Ella te proteja, no puedes temer... mientras Ella te guíe, no sentirás fatiga."



Benedicto XVI: San Bernardo de Claraval, el “dulce poeta” de la Virgen 
Audiencia General 21-10-09

Queridos hermanos y hermanas,

hoy quisiera hablar sobre san Bernardo de Claraval, llamado el “último de los Padres” de la Iglesia, porque en el siglo XII, una vez más, renovó e hizo presente la gran teología de los padres. No conocemos en detalle los años de su juventud; sabemos con todo que él nació en 1090 en Fontaines, en Francia, en una familia numerosa y discretamente acomodada. De jovencito, se prodigó en el estudio de las llamadas artes liberales – especialmente de la gramática, la retórica y la dialéctica – en la escuela de los Canónicos de la iglesia de Saint-Vorles, en Châtillon-sur-Seine, y maduró lentamente la decisión de entrar en la vida religiosa. En torno a los veinte años entró en Cîteaux (Císter, n.d.t.), una fundación monástica nueva, más ágil respecto de los antiguos y venerables monasterios de entonces y, al mismo tiempo, más rigurosa en la práctica de los consejos evangélicos. Algunos años más tarde, en 1115, Bernardo fue enviado por san Esteban Harding, tercer Abad del Císter, a fundar el monasterio de Claraval (Clairvaux). El joven abad, tenía sólo 25 años, pudo aquí afinar su propia concepción de la vida monástica, y empeñarse en traducirla en la práctica. Mirando la disciplina de otros monasterios, Bernardo reclamó con decisión la necesidad de una vida sobria y mesurada, tanto en la mesa como en la indumentaria y en los edificios monásticos, recomendando la sustentación y el cuidado de los pobres. Entretanto la comunidad de Claraval era cada vez en más numerosa, y multiplicaba sus fundaciones.

En esos mismos años, antes de 1130, Bernardo emprendió una vasta correspondencia con muchas personas, tanto importantes como de modestas condiciones sociales. A las muchas Cartas de este periodo hay que añadir los numerosos Sermones, como también Sentencias y Tratados. Siempre a esta época asciende la gran amistad de Bernardo con Guillermo, abad de Saint-Thierry, y con Guillermo de Champeaux, una de las figuras más importantes del siglo XII. Desde 1130 en adelante empezó a ocuparse de no pocos y graves cuestiones de la Santa Sede y de la Iglesia. Por este motivo tuvo que salir más a menudo de su monasterio, e incluso fuera de Francia. Fundó también algunos monasterios femeninos, y fue protagonista de un vivo epistolario con Pedro el Venerable, abad de Cluny, sobre el que hablé el pasado miércoles. Dirigió sobre todo sus escritos polémicos contra Abelardo, un gran pensador que inició una nueva forma de hacer teología, introduciendo sobre todo el método dialéctico-filosófico en la construcción del pensamiento teológico. Otro frente contra el que Bernardo luchó fue la herejía de los Cátaros, que despreciaban la materia y el cuerpo humano, despreciando, en consecuencia, al Creador. Él, en cambio, se sintió en el deber de defender a los judíos, condenando los cada vez más difundidos rebrotes de antisemitismo. Por este último aspecto de su acción apostólica, algunas decenas de años más tarde, Ephraim, rabino de Bonn, dedicó a Bernardo un vibrante homenaje. En ese mismo periodo el santo abad escribió sus obras más famosas, como los celebérrimos Sermones sobre el Cantar de los Cantares. En los últimos años de su vida – su muerte sobrevino en 1153 – Bernardo tuvo que limitar los viajes, aunque sin interrumpirlos del todo. Aprovechó para revisar definitivamente el conjunto de las Cartas, de los Sermones y de los Tratados. Merece mencionarse un libro bastante particular, que terminó precisamente en este periodo, en 1145, cuando un alumno suyo, Bernardo Pignatelli, fue elegido Papa con el nombre de Eugenio III. En esta circunstancia, Bernardo, en calidad de Padre espiritual, escribió a este hijo espiritual el texto De Consideratione, que contiene enseñanzas para poder ser un buen Papa. En este libro, que sigue siendo una lectura conveniente para los Papas de todos los tiempos, Bernardo no indica sólo como ser un buen Papa, sino que expresa también una profunda visión del misterio de la Iglesia y del misterio de Cristo, que se resuelve, al final, con la contemplación del misterio de Dios trino y uno: “”Debería proseguir aún la búsqueda de este Dios, que aún no ha sido bastante buscado”, escribe el santo abad “pero quizás se puede buscar y encontrar más fácilmente con la oración que con la discusión. Pongamos por tanto aquí término al libro, pero no a la búsqueda” (XIV, 32: PL 182, 808), a estar en camino hacia Dios.

Quisiera detenerme sólo en dos aspectos centrales de la rica doctrina de Bernardo: estos se refieren a Jesucristo y a María Santísima, su Madre. Su solicitud por la íntima y vital participación del cristiano en el amor de Dios en Jesucristo no trae orientaciones nuevas en el estatus científico de la teología. Pero, de forma más decidida que nunca, el abad de Claraval configura al teólogo con el contemplativo y el místico. Sólo Jesús – insiste Bernardo ante los complejos razonamientos dialécticos de su tiempo – solo Jesús es "miel en la boca, cántico en el oído, júbilo en el corazón (mel in ore, in aure melos, in corde iubilum)". De aquí proviene el título, que se le atribuye por tradición, de Doctor mellifluus: su alabanza de Jesucristo “se derrama como la miel”. En las extenuantes batallas entre nominalistas y realistas – dos corrientes filosóficas de la época – el abad de Claraval no se cansa de repetir que sólo hay un nombre que cuenta, el de Jesús Nazareno. "Árido es todo alimento del alma", confiesa, "si no es rociado con este aceite; es insípido, si no se sazona con esta sal. Lo que escribes no tiene sabor para mí, si no leo en ello Jesús”. Y concluye: “Cuando discutes o hablas, nada tiene sabor para mí, si no siento resonar el nombre de Jesús” (Sermones en Cantica Canticorum XV, 6: PL 183,847). Para Bernardo, de hecho, el verdadero conocimiento de Dios consiste en la experiencia personal, profunda, de Jesucristo y de su amor. Y esto, queridos hermanos y hermanas, vale para todo cristiano: la fe es ante todo encuentro personal íntimo con Jesús, es hacer experiencia de su cercanía, de su amistad, de su amor, y sólo así se aprende a conocerle cada vez más, a amarlo y seguirlo cada vez más. ¡Que esto pueda sucedernos a cada uno de nosotros!

En otro célebre sermón del domingo dentro de la octava de la Asunción, el santo abad describió en términos apasionados la íntima participación de María en el sacrificio redentor de su Hijo. “¡Oh santa Madre, - exclama - verdaderamente una espada ha traspasado tu alma!... Hasta tal punto la violencia del dolor ha traspasado tu alma, que con razón te podemos llamar más que mártir, porque en ti la participación en la pasión del Hijo superó con mucho en su intensidad los sufrimientos físicos del martirio” (14: PL 183,437-438). Bernardo no tiene dudas: "per Mariam ad Iesum", a través de María somos conducidos a Jesús. Él confirma con claridad la subordinación de María a Jesús, según los fundamentos de la mariología tradicional. Pero el cuerpo del Sermón documenta también el lugar privilegiado de la Virgen en la economía de la salvación, dada su particularísima participación como Madre (compassio) en el sacrificio del Hijo. No por casualidad, un siglo y medio después de la muerte de Bernardo, Dante Alighieri, en el último canto de la Divina Comedia, pondrá en los labios del Doctor melifluo la sublime oración a María: “Virgen Madre, hija de tu Hijo/ humilde y más alta criatura/ término fijo de eterno consejo,..." (Paraíso 33, vv. 1ss.).

Estas reflexiones, características de un enamorado de Jesús y de María como san Bernardo, provocan aún hoy de forma saludable no sólo a los teólogos, sino a todos los creyentes. A veces se pretende resolver las cuestiones fundamentales sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo, con las únicas fuerzas de la razón. San Bernardo, en cambio, sólidamente fundado en la Biblia y en los Padres de la Iglesia, nos recuerda que sin una profunda fe en Dios, alimentada por la oración y por la contemplación, por una relación íntima con el Señor, nuestras reflexiones sobre los misterios divinos corren el riesgo de ser un vano ejercicio intelectual, y pierden su credibilidad. La teología reenvía a la “ciencia de los santos”, a su intuición de los misterios del Dios vivo, a su sabiduría, don del Espíritu Santo, que son punto de referencia del pensamiento teológico. Junto a Bernardo de Claraval, también nosotros debemos reconocer que el hombre busca mejor y encuentra más fácilmente a Dios “con la oración que con la discusión”. Al final, la figura más verdadera del teólogo sigue siendo la del apóstol Juan, que apoyó su cabeza sobre el corazón del Maestro.

Quisiera concluir estas reflexiones sobre san Bernardo con las invocaciones a María, que leemos en su bella homilía: “En los peligros, en las angustias, en las incertidumbres – dice – piensa en María, invoca a María. Que Ella no se aparte nunca de tus labios, que no se aparte nunca de tu corazón; y para que obtengas la ayuda de su oración, no olvides nunca el ejemplo de su vida. Si tu la sigues, no puedes desviarte; si la rezas, no puedes desesperar; si piensas en ella, no puedes equivocarte. Si ella te sostiene, no caes; si ella te protege, no tienes que temer; si ella te guía, no te cansas; si ella te es propicia, llegarás a la meta...” (Hom. II super “Missus est”, 17: PL 183, 70-71).

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez]

traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saints.com; zenit.org)
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