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martes, 31 de diciembre de 2013

31 de diciembre: Nuestra Señora de Uxue

A escasos 50 kilómetros de la ciudad de Pamplona (Navarra) se alza un inigualable conjunto medieval con una de las iglesias fortalezas mejor conservadas en esta tierra y desde cuya cumbre se puede divisar una impresionante panorámica que abarca a casi toda Navarra….y desde donde casi se toca con el dedo el mismo cielo.


UNA PALOMA HERALDO DE BUENA NOTICIA

Cuenta la leyenda cómo una paloma entraba y salía del agujero de una peña. Un zagal que pastoreaba movido por la curiosidad se acercó con la intención de espantarla.. Al comprobar como la paloma seguía con su aleteo insistente; se acerca y contempla esa bella imagen románica de Ujué, parece provenir del euskera Uxue, que en castellano significa paloma. Sobrecogido por el impacto de la aparición de la efigie mariana avisa a la población, donde hoy se encuentra la ermita de la Blanca, y todo el pueblo cambia de lugar. Así nace la Villa de Ujué. La Virgen dio nombre a este pueblo de la Navarra Media.


UNA VIRGEN QUE MIRA, ESCUCHA Y ACOGE

Es hierática pero serena y se nos muestra sentada como aquella que sabe acoger y esperar a sus hijos peregrinos (cansados de la vida ) con amor de Madre, con brazo poderoso y a corazón abierto.

Su rostro es moreno pero con la claridad y la dulzura de destellar el amor divino en sus ojos. El lugar donde se asienta ha cristalizado, en amores y oraciones, besos y súplicas, llantos y amarguras, en esmaltes y platas, piedras de colores y armas, el amor y el homenaje de Navarra a una de las Vírgenes más querida y venerada desde siglos.

La Virgen de Ujué, del siglo XI, es de madera y el rey Carlos II mandó recubrirla de plata y piedras de colores. A sus pies, y mirando al altar, quiso ese monarca que descansara para siempre su corazón. El Niño lleva en su mano el Evangelio y la Virgen una flor de lis. Fue coronada canónicamente el 8 de septiembre de 1952.


EN UJUE SE ELEVA LA PLEGARIA HASTA EL MISMO CIELO

En los domingos siguientes a San Marcos cientos y miles de entunicados, con la cruz sobre sus hombros, suben penitentes hasta esta cumbre de Ujué siguiendo la tradición y el consejo de sus mayores.

Lo hacen porque saben que la Virgen, desde ese santuario encumbrado casi en el mismo cielo, recoge una a una peticiones y deseos, proyectos y oraciones, acción de gracias y cantos, sacrificios y penitencias, historias, presente y futuro. Mira, uno a uno, los rostros anónimos que vibran de fe.

(fuente: www.mercaba.org)

lunes, 30 de diciembre de 2013

30 de diciembre: Nuestra Señora de Bologna

El santuario de Nuestra Señora de San Luca (en italiano Santuario della Madonna di San Luca ) es un santuario dedicado al culto católico mariano ubicado sobre el Colle della Guardia, un promontorio cubierto parcialmente por bosques alrededor al suroeste del centro histórico de la ciudad de Bologna, Italia. Es un importante santuario en el historia boloñesa, desde sus orígenes la meta de un peregrinaje para venerar el ícono del la Virgen con el niño llamado de San Luca. Se llega al santuario por Porta Saragozza a través de una larga y característica columnata, que cruza via Saragozza con el monumental y reconocible Arco del Meloncello (1732), para luego subir la pendiente hasta el santuario.

La historia del santuario está unida al icono sagrado custodiado en su interno, que dio origen a la fundación del santuario mismo y determinó su fortuna por siglos, convirtiéndolo en un lugar de peregrinaje.


La Leyenda de Teocle

La leyenda que cuenta la llegada del icono que representa la Virgen con el Niño aparece tardíamente en la crónica de Graziolo Accarisi, jurisconsulto boloñés del siglo XV. Éste narra la historia de un peregrino-ermitaño griego que, en peregrinaje a Constantinopla, habría recibido de los sacerdotes de la basílica de Santa Sofía la pintura atribuida al evangelista Lucas, para que la llevase al "Monte de la Guardia", como era indicado en la inscripción de la misma. Es así que el eremita se encaminó a Italia buscando el Monte de la Guardia. Fue en Roma que supo, a través del senador boloñés Pascipovero, que tal monte se encontraba en la afueras de Bolonia. Cuando llegó a la ciudad emiliana fue acogido por las autoridades ciudadanas y el cuadro de la Virgen y del Niño fue llevado en procesión a la cima del monte.

Con el tiempo la leyenda se enriqueció con detalles fantásticos y las suposiciones de los cronistas. El primero fue en 1539 Leandro Alberti, que mandó a publicar la Cronichetta della gloriosa Madonna di S. Luca del Monte della Guardia di Bologna, donde suponía como fecha de llegada del ícono el año 1160. El fraile Tommaso Ferrari, en 1604, agregó que el ícono fue recibido y llevado al monte por el obispo boloñés Gerardo Grassi. Finalmente, hay un documento falso, producido probablemente por Carlo Antonio Baroni (1647-1704) con fecha el 8 de mayo de 1160, que narra la entrega del ícono de parte del obispo Grassi a dos hermanas, Azzolina y Beatrice, hijas de Rambertino Guezi, fundadoras en 1143 de una ermita sobre la colina de la Guardia, consistente en una cabaña y una pequeña capilla dedicada a san Lucas. Este último documento espurio da también nombre al peregrino: Teocle Kmnya (o Kamnia).


Angélica Bonfantini y Santa María della Guardia

Los documentos considerados auténticos nos hablan en cambio de una figura femenina, Angélica Bonfantini, hija de Caicle di Bonfantino y de Bologna di Gherardo Guezi que, como aparece en un documento con fecha el 30 de julio de 1192, decidió vivir como eremita sobre el Monte della Guardia, con el propósito de construir allí un oratorio y una iglesia. Profesó de este modo los votos de la rama femenina de los canónigos de Santa Maria di Reno, quienes donaron unos terrenos de su propiedad sobre la colina de la Guardia, pidiendo a cambio ayuda para la construcción de la iglesia y alimentar a la canóniga. Sin embargo, se reservaban el usufructo y los ingresos de los bienes cedidos y de aquellos que se habría obtenido de los fieles.

Al año siguiente, Angelica llamó la atención del papa Celestino III, quien con un documento datado el 24 de agosto de 1193 ordenó al obispo de Bolonia, Gerardo de Gisla, poner la primera piedra de la "nueva iglesia que se construirá sobre el monte de la Guardia", llevada directamente desde Roma y bendecida por mismo pontífice. Esta piedra fue puesta en su lugar el 25 de mayo de 1194.


La disputa con los canónigos

El santuario pronto se convirtió en un lugar de peregrinación y, debido a su creciente importancia surgió, una disputa entre Angélica y el clero de Santa Maria di Reno respecto a la interpretación jurídica del acto de donación de 1192. Los canónigos sostenían que Angélica, en cuanto canóniga, debería haberse subordinado a su congregación, renunciando a sus derechos relativos a la comunidad eremítica, aparte de las ofrendas y donaciones hechas a la comunidad y la iglesia de Santa María della Guardia. Angélica reaccionó reinvindicando los derechos, incluyendo aquellos económicos, que se había reservado con el acto de donación. La controversia creció el punto de obligar a Angélica a pedir la intervención del Papa, al cual se dirigió en persona siete veces antes que la disputa fuese definitivamente resuelta.

Una primera sentencia a favor de Angélica fue dictada el 25 de febrero de 1195, de parte de Celestino III, a cual sin embargo los canónigos se opusieron. Angélica fue a Roma y obtuvo otra bula, che obligaba al obispo de Bologna y al Abad del Convento dei Santi Naborre e Felice a imponer obediencia los canónigos de Santa María di Reno. Sin embargo, el clero, gracias a los apoyos que poseía en la curia romana, rechazó nuevamente la bula, argumentando ciertos tecnicismos jurídicos.

La disputa llegó a un punto decisivo cuando el papa, con una bula4 fechada el 20 de noviembre de 1197 tomaba bajo su protección "la iglesia y las personas de la misma, con todos los bienes che posee", a cambio de un tributo anual de un libra de incienso.

Este acto, aunque volvía a la ermita de la Guardia dependiente de facto sólo del pontífice, no resolvía el hecho que, de iure, ésta aún erala rama femenina de los canónigos de Santa Maria di Reno.

El 8 de enero de 1198 Celestino III falleció y en su lugar fue elegido el papa Inocencio III, el cual confirmó la protección papal y resolvió el litigio jurídico, estableciendo que el acuerdo de Angélica con los canónigos no debía considerarse come profesión religiosa sino como una simple promesa. Los clérigos apelaron nuevamente hasta que, luego de numerosas derrotas, buscaron un acuerdo.

La controversia se terminó el 13 de marzo de 1206 con la cesión de los terrenos, de la iglesia y de los derechos relativos a Angélica de parte de los canónigos.

Angélica además presentó en 1210 una lista de los daños económicos sufridos a causa de la disputa con los canónigos de Santa María di Reno, que incluía la considerable suma de 1000 liras boloñesas por las oblaciones perdidas (lo que da una idea, aunque sea probablemente exagerada, de la cantidad de ofrendas que llegaban al santuario).

Luego de la muerte de Angélica, acaecida alrededor de 1244, el cardenal Ottaviano Ubaldini confió la gestión de la iglesia a algunas monjas agustinas provenientes de la ermita de Ronzano, entre las cuales estaba sor Balena, sor Dona y sor Marina. El 28 de enero de 1258 éstas obtuvieron del papa Alejandro IV la exención de la ermita del control del obispo de Bologna. La controversia se reinició brevemente en 1271, pero sin ningún resultado concluyente.


La subordinación al monasterio de San Mattia

En 1278, por deseo del cardenal Latino, las monjas agustinas fueron afiliadas a la orden dominica. En 1290 fue permitido a la monjas edificar fuera de Porta Saragozza (donde hoy se encuentra la iglesia de San Giuseppe) un nuevo monasterio dedicado a San Matías, destruido en 1357 pero reconstruido dentro de los muros de la ciudad en 1376 (aún en via Sant'Isaia 18). Las dos comunidades de monjas eran gobernadas por una vicaria ayudada por nueve hermanas, que se rotaban cada dos años. A causa de la creciente prosperidad del monasterio de san Matías, el 3 de marzo de 1438 el papa Eugenio IV ordenó que Santa María della Guardia le fuese subordinada.


El "milagro de la lluvia" y la remodelación del siglo XV

Después de años de decadencia, a causa de la inestabilidad política boloñesa y de su posición alejada, el santuario conoció un nuevo período de fortuna gracias al creciente peregrinaje desarrollado luego del "milagro de la lluvia", acaecido el 5 de Julio de 1433, cuando una procesión que llevaba el ícono a la ciudad detuvo las lluvias primaverales que amenazaban con dañar las cosechas.

Las numerosas donaciones de parte de privados y de la Compagnia di Santa Maria della Morte (a la cual se había confiado el cuidado de la imagen sacra durante su permanencia en la ciudad) permitieron en 1481 renovar completamente el edificio, constituido por un espacio rectangular, cubierto por una bóveda de crucería y dotado de una capilla de plata poligonal donde era custodiado el ícono. Sobre el lado meridional permanecía el monasterio, donde se encontraban las monjas provenientes del monasterio de San Matías, encargadas de la custodia del santuario.


Ampliaciones posteriores

Entre 1603 y 1623 fue ampliada e decorada la capilla mayor, y entre 1609 y 1616 fu reconstruido el campanario. Gracias al legado testamentario del cardenal legado pontificio Lazzaro Pallavicini, en 1609 fue comenzada una nueva construcción, se llevó a una ampliación adicional de la iglesia, así como a la adición de cuatro capillas laterales.

Desde 1708 los trabajos fueron dirigidos por Carlo Francesco Dotti y Donato Fasano, que realizaron una nueva y más rica capilla mayor, adornada por un nuevo altar barroco en mármol polícromo, proyectado por Giovanni Antonio Ferri y realizado por el cantero Rangheri. Las obras fueron terminadas en 1713.


El edificio actual

El edificio actual es el resultado de una nueva intervención, más radical, decidida en 1723 y dictada por el contraste entre la nueva capilla mayor y el resto de la construcción. Ésta fue demolida y reconstruida bajo la guía del mismo Carlo Francesco Dotti, siguiendo la idea del fraile servita Andrea Sacchi, que incluía una planta oval. Los trabajos se desarrollaron sin disturbar la llegada de los peregrinos: los muros del nuevo complejo, de hecho, fueron alzados alrededor del viejo edificio, que fue abatido son con el fin de las obras, en 1743. Se procedió finalmente a realizar la decoración interna, terminada en 1748 y el año sucesivo fue completamente refaccionada la capilla mayor.

El 25 de Marzo de 1765, luego de 42 años de trabajos, el cardenal arzobispo Vincenzo Malvezzi inauguró el nuevo santuario. La cúpula, la fachada y las tribunas externas laterales fueron terminadas por Giovanni Giacomo Dotti en 1774, usando los diseños dejados por el padre. Las leyes napoleónicas abolieron, el 11 de Febrero de 1799, el monasterio dominicano de San Mattia y sus hermanas, las cuales estaban encargadas del santuario, y por lo tanto tuvieron que abandonarlo. Fueron sucedidas por los dominicanos hasta 1824, cuando fue subordinado directamente al arzobispo por el cardenal Carlo Opizzoni. Es desde ese entonces que el santuario ha sido gestionado por sacerdotes diocesanos dirigidos por un vicario arzobispal.

En 1815 nuevas obras llevaron al revistimiento en mármol de la capilla mayor y a la construcción de nuevos altares marmóreos, diseñados por Angelo Venturoli.

El santuario de San Luca fue declarado monumento nacional en 1874 y obtuvo el grado de basílica menor del papa Pio X en 1907.

Entre 1922 y 1950 se realizó la decoración de la cúpula. La plaza frontal fue refaccionada entre 1930 y 1950 por deseo del cardenal Giovanni Battista Nasalli Rocca.

Entre 1930 y 1994 estuvo activo en el santuario un orfanato femenino, hospedado primero en las estancias bajo el santuario mismo y posteriormente transferido a una nueva construcción a lo largo del pórtico, aún llamada "de las huerfanitas".

Desde 1931 a 1976 era posible llegar al santuario mediante una funivía panorámica, hoy desmantelada.


Las celebraciones

El transporte de la imagen, durante los descensos anuales a la ciudad, fue confiado a los "Padres Jesuates de San Girolamo y San Eustaquio", orden suprimida en 1699 por Clemente IX, mientras la "Confraternita di Santa Maria della Morte" era responsable de ella durante su permanencia en la ciudad. A partir de 1629 la Confraternita estuvo también encargada del transporte desde el monte, con precisas reglas establecidas por las monjas de San Mattia. La imagen, proveniente de la colina de la guardia descendía a la ciudad para ser llevada a al ex iglesia de San Mattia, donde las hermanas dominicanas la adornaban con flores y joyas. Desde ahí se situaba en la iglesia de Santa Maria della Morte (donde hoy se encuentra el palacio Galvani, sede del Museo Cívico Arqueológico), para luego ser transportada en diferentes iglesias de la ciudad, hasta llegar, algunos días después, a la Basílica de San Petronio.

En 1476 las celebraciones de Nuestra Señora de San Luca fueron cambiadas al domingo de las letanías menores de la Ascensión, mientas que en 1718 el cardenal Giacomo Boncompagni estableció que debían ser celebradas el sábado. Las leyes napoleónicas suprimieron, en 1796, la compañía de Santa María della Morte y en 1799 el monasterio de San Mattia: de ese entonces el ícono ha sido llevado a catedral de san Pietro.

Aún hoy las celebraciones comienzan con el descenso de la imagen el sábado que precede el quinto domingo después de Pascua. El ícono es llevado a Bolonia a través del pórtico de San Luca por una procesión de fieles y, pasando por las calles del centro, llega a la catedral acompañado por el doblar de las campanas ubicadas en los campanarios cercanos al cortejo. El miércoles anterior a la Ascensión, la imagen es portada en procesión a la basílica de San Petronio, desde cuya explanada se imparte desde 1588 una solemne bendición a la ciudad.

Luego de permanecer por una semana, la venerada es acompañada de al vuelta el día de la Ascensión.

En sólo dos ocasiones no ha sido posible celebrar el descenso de la Virgen: en 1849, durante la ocupación austríaca de las colinas y en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial.


El ícono

Centro de la devoción popular, el ícono representan una Virgen con el Niño según la clásica iconografía oriental de tipo 'hodegetria, que quiere decir "Aquella que muestra el camino", considerada la "Virgen de los viajeros".

La versión actualmente visible del ícono, probablemente datable entre el fin del siglo XII e inicios del siglo XIII, parece atribuible a una mano occidental, pero seguramente perteneciente a un ambiente cultural bizantinizante, como lo es gran parte de la cultura figurativa del período.

El ícono mide 65x57 cm y tiene un espesor de alrededor de 2 cm. Está realizado en témpera y pan de plata aplicada sobre una tabla central de álamo, a la cual están añadidas dos tablas superiores de olmo y castaño.


Según la consolidada iconografía, la Virgen, representada a medio busto, tiene en sus a Jesús que bendice. La virgen lleva puesto un vestido de color azul-verde, bajo el cual se asoma unas enaguas rojas. Las facciones son alargadas, los dedos de la mano puntiagudos. El Niño, con la cabeza pequeña respecto a cuerpo, tiene al brazo derecho en actitud de bendición, mientras la mano izquierda hace un puño. La túnica del Niño es del mismo color de las enaguas de la Virgen. En el fondo se notan filas de pequeñas hojas de hedera, insertas unas en las otras e intercaladas por pequeñas perlas. Dos bandas laterales de alrededor de 4 cm decoradas con motivos florales rodean la tabla, mientras la parte superior parece cortada.

De acuerdo a estudios, algunos de ellos radiográficos, se ha notado la existencia de otra pintura, más antigua, bajo la imagen hoy visible.El estilo, en este caso, es bizantino y presenta numerosas afinidades con la copias sobrevivientes de la Virgen en Santa Sofía en Estambul fechadas presumiblemente entre el siglo X y el siglo XI. El presunto origen oriental de la primera pintura, además, es apoyado por el uso de índigo para las vestiduras de la Virgen en uso en Asia Menor, pero no en Italia.

En 1603 la Virgen fue coronada por el arzobispo Alfonso Paleotti. Desde 1625 la pintura está recubierta por un lámina de plata que deja descubiertos sólo los rostros, obra de Jan Jacobs de Bruselas. En 1857 recibió una preciosa diadema del papa Pio IX.

(fuente: wikipedia.org)

domingo, 29 de diciembre de 2013

29 de diciembre: Nuestra Señora de la Asunción de Elche

Varios son los edificios religiosos que a través de los tiempos se han sucedido en el mismo solar que actualmente ocupa la iglesia de Santa María. El más antiguo del que se tienen noticias es la mezquita de la ciudad musulmana de Elx. Según manifiesta la tradición, uno de los primeros actos realizados por Jaume I el Conqueridor, tras su entrada en dicha población en 1265, fue, precisamente, la consagración de esta mezquita al culto cristiano. Dicha consagración fue llevada a efecto por Arnau de Gurb, obispo de Barcelona que acompañaba a las tropas del monarca aragonés. La advocación escogida, como en el caso de muchas otras poblaciones recuperadas para la civilización cristiana por Jaume I, fue el de Santa María en el glorioso tránsito de su Asunción a los cielos.

La mezquita transformada en iglesia cristiana se mantuvo en pie, al decir del erudito historiador ilicitano Pere Ibarra, hasta 1334 en que fue demolida y levantado un nuevo templo que existió hasta 1492. Entre 1492 y 1566 se levantó la tercera de las iglesias de Santa María. Gracias a diversos documentos parroquiales conservados en el archivo de la actual Basílica de Santa María, podemos conocer la distribución interior de este tercer templo. Sus dimensiones debían ser algo menores que las del edificio actual ya que ocupaba, aproximadamente. la nave central de la iglesia que hoy conocemos. Su altar mayor estaba dedicado a la Virgen María y contaba con diversas capillas laterales en las que se encontraban los enterramientos de algunas familias ilicitanas.

La imagen de la Virgen de la Asunción, que poseía su propio altar y capilla en la cercana ermita de San Sebastián, situada en la calle Mayor de la villa, fue trasladada a la iglesia de Santa María en 1648, con ocasión del aumento de la devoción popular hacia su figura, tras la epidemia de peste que castigó la zona en aquel año. Sin embargo, hasta 1656 no fue colocada en el retablo del altar mayor del templo en el que hubo de improvisarse una hornacina. Dado lo envejecido de dicho retablo y la mala situación de la imagen de la patrona de la ciudad, se procedió a construir un nuevo retablo.

En 1672, a causa de los fuertes y continuos aguaceros que cayeron sobre Elche y su comarca durante varios meses, el templo de Santa María se vio seriamente afectado y se detectaron desprendimientos de sillares en el interior del edificio. Consultado el arquitecto Francesc Verde, que se hallaba en la ciudad para reconocer algunos edificios civiles deteriorados también por estos temporales, sugirió el cierre inmediato de la iglesia. Y a pesar de que la junta parroquial reunida en fechas posteriores, decidió la reparación del templo existente, pronto se vio como mejor solución el derribo de dicho edificio y la construcción de otro de nueva planta.


La iglesia actual

El mismo arquitecto Francesc Verde realizó los planos del nuevo templo de Santa María y fue contratado como director de las obras. Tras derribar parte de las capillas de la iglesia ruinosa, se procedió a colocar la primera piedra del nuevo edificio. Esta ceremonia tuvo lugar el día 2 de julio de 1673, festividad de la Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel. En 1674, con ocasión del fallecimiento del arquitecto Francesc Verde, se hizo cargo de la dirección de las obras el mestre major Pere Quintana que, como vimos, ya había estado en Elche reconociendo el templo anterior. Este arquitecto dirigió las obras hasta su muerte en 1678. En 1686, finalizada la nave central, se procedió a su bendición. La ceremonia tuvo lugar el 7 de diciembre del mismo año.

La última parte de la iglesia en ser construida fue la capilla de la Comunión. Hay constancia documental de que la falta de recursos económicos hizo que las obras de Santa María se prolongaran excesivamente y que, incluso fuera necesaria la reparación de partes ya construidas. Por fin, el día 3 de octubre de 1784, más de ciento once años después de iniciarse los trabajos, era consagrado el nuevo templo. El 3 de octubre de 1789 el mismo obispo Tormo, como culminación de su decidida e importante intervención en las obras de Santa María, le concedió el título de Insigne que, desde entonces, debe figurar en toda la documentación relacionada con este templo.

En 1902 fue necesario cerrar la iglesia para proceder a su reparación. El día 8 de diciembre de 1902 se trasladó la imagen de la Virgen desde su camarín hasta el altar mayor de la capilla de la Comunión en donde permanecería mientras duraron las obras. Para la festividad de la Venida de la Virgen de 1905, se procedió a la solemne apertura del templo una vez concluida la operación restauradora.

El 20 de febrero de 1936, Santa María sufrió el asalto e incendio de su parte interior. En este siniestro desaparecieron todos los elementos cultuales y ornamentales del templo. Concluida la guerra civil, a partir de abril de 1939, se procedió a la restauración de Santa María. En 1951, su santidad el papa Pío XII, concedió a Santa María el título de Basílica Menor como consecuencia de la estrecha relación mantenida entre esta iglesia y la defensa y propagación de la Asunción de María a los cielos, cuyo dogma había proclamado el mismo pontífice el 1 de noviembre de 1950. La iglesia de Santa María es el único templo del orbe católico que goza del privilegio de poder representar en su interior una pieza de teatro religioso -escenificaciones que fueron prohibidas tras el concilio de Trento-, como es la Festao Misterio de Elche. Tal privilegio le fue concedido por el papa Urbano VIII en 1632.


Camarín de la Virgen

A través de unas amplias escaleras cuyo inicio se situa en el primer hueco de la pared izquierda de la sacristía, podemos acceder al camarín de la Virgen de la Asunción. Es esta una pequeña estancia situada sobre la parte central del deambulatorio, de manera que comunica en sus cuatro frentes con diversas partes de la iglesia.

El camarín de la patrona presenta forma de cruz griega y se halla totalmente recubierto con maderas talladas y doradas en forma de rocallas, elementos vegetales, jarrones, etc. Cuatro de sus paredes están decoradas con pinturas del artista ilicitano José Cañizares quien las realizó en 1965, tras resultar ganador en el concurso público convocado al efecto. Nos muestran, respectivamente, el hallazgo de la imagen de la Virgen en la playa del Tamarit, la procesión de traslado hasta Elche -estos dos lienzos recogen la tradición de la aparición milagrosa de la patrona-, la escena de la Festa o Misterio que representa el entierro de la Virgen y, por último, una alegoría de la Asunción y Coronación de la Madre de Cristo. Otros recuadros preparados para recoger lienzos -dos a ambos lados del bocaporte y tres sobre las puertas de acceso y balcón trasero- permanecen vacíos todavía. Hay que señalar que el mencionado bocaporte de la estancia, cerrado mediante un cristal, puede ser cubierto con un gran lienzo -movible mediante un mecanismo de contrapesas- que oculta el camarín en las ocasiones en que la imagen de la Virgen no se halla en su interior. Este cuadro fue pintado por el artista local Rodríguez S. Clement en 1940 y representa la propia imagen de la patrona de Elche.

El camarín recibe luz exterior a través de una pequeña cúpula construida en su centro. La misma se halla adornada con vidrieras de colores y en sus pechinas destacan los bustos en relieve de cuatro personajes. Estos relieves fueron realizados por el escultor Sánchez Lozano en 1954 y representan al doctor Caro -ilicitano que donó un importante vínculo de posesiones a la imagen de la Virgen de Elche-, a su santidad Pío XII, que proclamó el dogma de la Asunción de María en 1950, y a San Alfonso María de Ligorio y San Bernardo, santos que dedicaron especial atención a la figura de la Virgen María.

Bajo esta cúpula se levanta un altar cuadrado construido en mármol rojo y adornado en sus cuatro frentes con monogramas marianos realizados en bronce. Sobre este altar, iluminado por dos grandes candelabros de bronce y mármol, se eleva un cúmulo de nubes, de forma cúbica, cincelado en plata y en el que se distinguen algunos ángeles y querubines, así como un nuevo monograma de María en su parte posterior. Este cúmulo sirve de peana a la imagen de la Virgen de la Asunción que aparece situada sobre el mismo.


Imagen de la Virgen de la Asunción

La figura de la patrona de Elche, la Virgen de la Asunción, es una talla de tamaño natural que nos presenta a María de pie y con las manos juntas en actitud de oración. Se trata de una imagen de vestir y, por tanto, se halla recubierta con ropajes en forma de túnica y manto -bordados con metales preciosos- que únicamente permiten la visión de su cabeza, manos y pies. Los diferentes mantos que posee la talla, con los que es vestida conforme las distintas festividades litúrgicas anuales, se conservan en el museo parroquial. La cabeza de la imagen está recubierta por una toca de tisú de plata que oculta su pelo y por una gran corona imperial, rematada por la figura del Espíritu Santo en forma de paloma que se posa sobre el escudo de la ciudad ilicitana. Esta corona de plata fue sufragada mediante subscripción popular y realizada en 1940 por los talleres de orfebrería religiosa David, de Valencia.

La imagen de la patrona, según nos relata la tradición, apareció en el interior de un arca de madera que flotaba sobre las aguas del mar, en la cercana playa del Tamarit -hoy de la vecina población de Santa Pola-, en el año 1370, según unos autores, o 1265, según otros. El arca fue encontrada por el soldado guardacostas Francesc Cantó quien comunicó la noticia al Concejo de Elche. Desplazado éste a la playa, comprobó el hallazgo de la figura, así como de unos documentos manuscritos que la acompañaban y que resultaron ser la consueta o libreto de la Festa o Misterio asuncionista con que debía festejarse a esta imagen. Sin embargo, aunque en la tapa del arca misteriosa aparecía la inscripción Sóc per a Elx, leyenda que señalaba claramente el destino de la imagen de la Virgen, vecinos de Alicante y Orihuela, enterados de la aparición, quisieron que la figura fuese trasladada a sus respectivas poblaciones. Con el fin de decidir la cuestión sin disputas, se colocó el arca sobre una carreta de bueyes con los ojos vendados y se soltaron los animales en una encrucijada de caminos. La carreta, sin ningún tipo de titubeos, emprendió la marcha hacia Elche y no se detuvo hasta llegar a la puerta de la ermita de San Sebastián, donde fue depositada la figura mariana. También cuenta la tradición que, concluida la actual iglesia de Santa María y deseosos los ilicitanos de entronizar la imagen de su patrona en el altar mayor del nuevo templo, fue llevada a la iglesia varias veces, pero a la mañana siguiente siempre aparecía en su antiguo altar de la pequeña ermita. Por fin, reunidos los cabildos civil y eclesiástico de la población, realizaron especiales rogativas ante la talla para que permaneciese en Santa María, como, efectivamente, sucedió desde ese instante.

Hay que señalar que la imagen original de la Virgen de Elche desapareció en el incendio de Santa María de 1936. La talla actual fue realizada, a imitación de la anterior, por el escultor valenciano José Capuz. Concretamente, el 29 de diciembre de 1940 volvió a representarse el hallazgo del arca con la figura de la patrona ilicitana en la propia playa del Tamarit con el fin de que también esta imagen fuese traida a la ciudad desde el mar. En 1958 fue proclamada Alcaldesa honoraria de Elche por el pleno del Ayuntamiento ilicitano y, como tal, ostenta los atributos correspondientes, es decir, el bastón de mando y la medalla con el escudo de la población. El 29 de diciembre de 1970, dentro de los festejos que celebraban el VI centenario de la Venida de la Virgen a Elche, la imagen fue coronada canónicamente por el obispo de Orihuela, Pablo Barrachina y Estevan; actuaron como padrinos, el alcalde de la ciudad y su esposa.

Indicaremos que la imagen de la Virgen de Elche es sacada en procesión a lo largo del año en tres ocasiones diferentes. El domingo de Pascua, en la procesión llamada de "las Aleluyas" -por lanzarse a su paso, "aleluyas" o estampas multicolores como señal de alegría- en la que se simboliza el encuentro de la Madre con Jesús resucitado. También el día 15 de agosto en la procesión que figura ser el entierro de María, portada yacente por los personajes de la Festa. Y, por último, el 29 de diciembre, en la festividad que conmemora su Venida a Elche. Por otro lado, entre el 16 y el 22 de agosto, es expuesta a la veneración de los fieles, también de forma yacente, sobre un gran lecho instalado ante el altar mayor de la Basílica. Tanto para sus salidas procesionales, como para su estancia en el camarín de la iglesia, esta imagen es atendida y ornamentada por las denominadas camareras de la Virgen, institución establecida en Santa María desde muy antiguo -al menos desde el siglo XVIII- y formada por un conjunto de señoras de la población. Estas camareras, cuyo cargo es, generalmente, hereditario, se ocupan de vestir y desvestir la figura mariana, cuidar sus ornamentos, custodiar sus joyas, etc.

(fuente: www.alu.ua.es)

sábado, 28 de diciembre de 2013

28 de diciembre: Nuestra Señora de Pontoise

Pontoise es una antigua ciudad construida alrededor de un puente sobre el Oise. El Santuario de Nuestra Señora de Pontoise está situado a unas siete leguas de París. Esta imagen, que se estableció en la parte frontal de la iglesia de los suburbios de esta ciudad, en el lado de Rouen, es célebre por los muchos milagros que se forjaron allí.

La estatua de Nuestra Señora de Pontoise es de mármol y mide más de 6 pies de altura. La Virgen lleva un velo corto y un vestido con mangas ajustadas largas. El rostro de la Virgen está enmarcada por su pelo y el Divino Niño impone las manos sobre un orbe que Su madre sostiene en su mano .

La estatua fue, según la tradición, tallada por un joven piadoso en la cantera de Blangis, cerca de Abbeville y llevado a Pontoise. En 1226 el arzobispo de Rouen le dedica una capilla y, en 1249, se hizo una iglesia parroquial; la estatua fue colocada afuera, sobre la entrada principal. La iglesia fue visitada por el santo rey Luis IX, aunque no figuraba en gran medida en la historia hasta después de 1431 cuando fue destruida por las tropas inglesas.

Posteriormente, los franceses reconquistaron el territorio y terminaron la reconstrucción del templo mariano en 1484 .

Durante los años de 1580 y 1650, cuando una plaga estaba destruyendo el país, las personas acudieron a Nuestra Señora de Pontoise y el peligro se disuadió. Ya en 1849, una epidemia de cólera también fue evitada por su intercesión, por lo que el santuario mariano tenía bien ganada la fama de ser poderoso contra plagas.

En tiempos de la Reforma protestante, alguien trató de robar la estatua y cortó la cabeza del bebé y la arrojó al río. Un pescador se había extendido sus redes justo por debajo del puente y se salvó la cabeza cortada y regresó a la estatua.

En 1585 la iglesia fue destruida de nuevo por el ejército inglés y, en 1790, por los revolucionarios franceses. La iglesia fue reconstruida en 1800 y un siglo más tarde estaba todavía existente, la procesión de acción de gracias anual para la protección de Nuestra Señora de la plaga se lleva a cabo anualmente. Las réplicas de la estatua se coloca sobre muchas puertas de la ciudad después de la peste de 1640, y algunos todavía están allí.

traducido por mallinista 
(fuente: www.roman-catholic-saints.com)

viernes, 27 de diciembre de 2013

27 de diciembre: Fiesta de la Sagrada Familia

En medio de una fuerte crisis en torno a la integridad de la familia, Dios Amor nos brinda nuevamente el modelo pleno de amor familiar al presentarnos a Jesús, María y José.

La Sagrada Familia nos habla de todo aquello que cada familia anhela auténtica y profundamente, puesto que desde la intensa comunión hay una total entrega amorosa por parte de cada miembro de la familia santa elevando cada acto generoso hacia Dios, como el aroma del incienso, para darle gloria. Por ello, a la luz de la Sagrada Escritura, veamos algunos rasgos importantes de San José, Santa María y el Niño Jesús.


San José 

Es el jefe de la familia y actúa siempre como Dios le manda, muchas veces sin comprender el por qué de lo que Dios le pide, pero teniendo fe y confianza en Él. "Al despertarse, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa". (Mt 1, 24-25)

Cuando se entera que María estaba embarazada piensa en abandonarla porque la quería mucho y no deseaba denunciarla públicamente (como era la costumbre de la época), pero el Ángel de Dios se le apareció en sueños y le dijo que lo que había sido engendrado en el vientre de María era obra del Espíritu Santo y que no temiera en recibirla. "Ella dió a luz un hijo,y él le puso el nombre de Jesús" (Mt 1, 25)

Cuando nace el niño, él le pone el nombre de Jesús, como el Ángel le había dicho. Luego, cuando Herodes tenía intenciones de matar al Niño Jesús y ante otro aviso del Ángel del Señor, José toma a su familia y marcha hacia Egipto.

Por último, con la muerte de Herodes y ante un nuevo aviso del Ángel de Dios, lleva a su familia a instalarse en Nazaret.

San José, Casto Esposo de Santa María, acoge a Jesús en su corazón paternal, educándolo, cuidándolo, amándolo como si fuere hijo suyo. El Niño Jesús aprende de su "santo padre adoptivo" muchas cosas, entre estas, el oficio de carpintero.


La Santísima Virgen María

Desde el momento de la Anunciación, María es el modelo de entrega a Dios. "He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1, 38)

En la Anunciación, María responde con un Sí rotundo desde una libertad poseída, poniéndose en las manos de Dios. En Santa María vemos una continua vivencia de la dinámica de la alegría-dolor: criando, educando, siguiendo de cerca a su Hijo Jesús mostrándole en todo momento un auténtico amor maternal.

"Su madre conservaba estas cosas en su corazón" (Lc 2, 52) Ella fue vislumbrando lentamente el misterio trascendente de la vida de Jesús, manteniéndose fielmente unida a Él.


El niño Jesús

Desde chico, Jesús demuestra que es el Hijo de Dios y que cumple fielmente lo que su Padre le manda. "Vivía sujeto a ellos" (Lc 2, 51)

Como niño, Él obedecía a su madre y a su padre adoptivo, y permanecía siempre junto a ellos. María y José fueron sus primeros educadores. "El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la Gracia de Dios estaba con Él" (Lc 2, 40)

Jesús aprende el oficio de carpintero de su padre adoptivo José. "¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?" (Lc 2, 49)

Cuando Jesús se queda en el Templo, a los doce años, se puede pensar que desobedece a sus padres y que eso está mal. No es así, Jesús demuestra en este hecho su plena independencia con respecto a todo vínculo humano cuando está de por medio el Plan de su Padre y la Misión que Él le ha encomendado.


Oración por la Familia

Dios, de quien proviene toda paternidad en el cielo y en la tierra: Padre, que eres amor y vida, haz que cada familia humana que habita en nuestro suelo, sea, por medio de tu Hijo Jesucristo,"nacido de mujer" y mediante el Espíritu Santo, fuente de Caridad Divina, un verdadero santuario de vida y amor para las nuevas generaciones.

Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los cónyuges, para bien propio y de todas las familias del mundo.

Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte sostén humano, para que crezcan en la verdad y el amor.

Haz que el amor, reforzado por la gracia del Sacramento del Matrimonio, se manifieste más fuerte que cualquier debilidad o crisis que puedan padecer nuestras familias.

Te pedimos por intermedio de la Familia de Nazaret, que la Iglesia pueda cumplir una misión fecunda en nuestra familia, en medio de todas las naciones de la tierra.

Por Cristo, nuestro Señor, Camino, Verdad y Vida, por los siglos de los siglos. Amén.


S.S. Juan Pablo II: La Sagrada familia, modelo de fe y de fidelidad

Queridos hermanos y hermanas:

En este primer domingo después de la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Como en el belén, la mirada de fe nos permite abrazar al mismo tiempo al Niño divino y a las personas que están con él: su Madre santísima, y José, su padre putativo. ¡Qué luz irradia este icono de grupo de la santa Navidad! Luz de misericordia y salvación para el mundo entero, luz de verdad para todo hombre para la familia humana y para cada familia. ¡Cuán hermoso es para los esposos reflejarse en la Virgen María y en su esposo José! ¡Cómo consuela a los padres especialmente si tienen un hijo pequeño! ¡Cómo ilumina a los novios que piensan en sus proyectos de vida! El hecho de reunirnos ante la cueva de Belén para contemplar en ella a la Sagrada Familia, nos permite gustar de modo especial el don de la intimidad familiar y nos impulsa a brindar calor humano y solidaridad concreta en las situaciones por desgracia numerosas en las que por varios motivos falta la paz, falta la armonía, en una palabra, falta la "familia". El mensaje que viene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe: la casa de Nazaret es una casa en la que Dios ocupa verdaderamente un lugar central. Para María y José esta opción de fe se concreta en el servicio al Hijo de Dios que se le confió, pero se expresa también en su amor recíproco, rico en ternura espiritual y fidelidad. María y José enseñan con su vida que el matrimonio es una alianza entre el hombre y la mujer, alianza que los compromete a la fidelidad recíproca, y que se apoya en la confianza común en Dios. Se trata de una alianza tan noble, profunda y definitiva, que constituye para los creyentes el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia. La fidelidad de los cónyuges es, a su vez, como una roca sólida en la que se apoya la confianza de los hijos. Cuando padres e hijos respiran juntos esa atmósfera de fe, tienen una energía que les permite afrontar incluso pruebas difíciles, como muestra la experiencia de la Sagrada Familia. Es necesario alimentar esa atmósfera de fe. En esta perspectiva se va preparando el segundo Encuentro mundial con las familias, que tendrá lugar en Río de Janeiro los días 4 y 5 de octubre de 1997. Se tratará de una gran fiesta de las familias de América Latina y de todo el mundo que renovará el mensaje del primer Encuentro, celebrado aquí, en Roma, con ocasión del Año internacional de la familia. Encomiendo a María, "Reina de la familia", a todas las familias del mundo especialmente a las que atraviesan grandes dificultades, e invoco sobre ellas su protección materna.

S.S. Juan Pablo II diciembre de 1997.


Benedicto XVI sbre la Fiesta de la Sagrada Familia 
Angelus Domingo 27 de diciembre de 2009

Queridos hermanos y hermanas:

Se celebra hoy el domingo de la Sagrada Familia. Podemos seguir identificándonos con los pastores de Belén que, en cuanto recibieron el anuncio del ángel, acudieron a toda prisa, y encontraron "a María y a José, y al niño acostado en el pesebre" (Lc 2, 16). Detengámonos también nosotros a contemplar esta escena, y reflexionemos en su significado. Los primeros testigos del nacimiento de Cristo, los pastores, no sólo encontraron al Niño Jesús, sino también a una pequeña familia: madre, padre e hijo recién nacido. Dios quiso revelarse naciendo en una familia humana y, por eso, la familia humana se ha convertido en icono de Dios. Dios es Trinidad, es comunión de amor, y la familia es, con toda la diferencia que existe entre el Misterio de Dios y su criatura humana, una expresión que refleja el Misterio insondable del Dios amor. El hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, en el matrimonio llegan a ser en "una sola carne" (Gn 2, 24), es decir, una comunión de amor que engendra nueva vida. En cierto sentido, la familia humana es icono de la Trinidad por el amor interpersonal y por la fecundidad del amor.

La liturgia de hoy propone el célebre episodio evangélico de Jesús, que a los doce años se queda en el templo, en Jerusalén, sin saberlo sus padres, quienes, sorprendidos y preocupados, lo encuentran después de tres días discutiendo con los doctores. A su madre, que le pide explicaciones, Jesús le responde que debe "estar en la propiedad", en la casa de su Padre, es decir, de Dios (cf. Lc 2, 49). En este episodio el adolescente Jesús se nos presenta lleno de celo por Dios y por el templo.

Preguntémonos: ¿de quién había aprendido Jesús el amor a las "cosas" de su Padre? Ciertamente, como hijo tenía un conocimiento íntimo de su Padre, de Dios, una profunda relación personal y permanente con él, pero, en su cultura concreta, seguro que aprendió de sus padres las oraciones, el amor al templo y a las instituciones de Israel. Así pues, podemos afirmar que la decisión de Jesús de quedarse en el templo era fruto sobre todo de su íntima relación con el Padre, pero también de la educación recibida de María y de José. Aquí podemos vislumbrar el sentido auténtico de la educación cristiana: es el fruto de una colaboración que siempre se ha de buscar entre los educadores y Dios. La familia cristiana es consciente de que los hijos son don y proyecto de Dios. Por lo tanto, no pueden considerarse como una posesión propia, sino que, sirviendo en ellos al plan de Dios, está llamada a educarlos en la mayor libertad, que es precisamente la de decir "sí" a Dios para hacer su voluntad. La Virgen María es el ejemplo perfecto de este "sí". A ella le encomendamos todas las familias, rezando en particular por su preciosa misión educativa.

Y ahora me dirijo, en lengua española, a quienes participan en la fiesta de la Sagrada Familia en Madrid.

Saludo cordialmente a los pastores y fieles congregados en Madrid para celebrar con gozo la Sagrada Familia de Nazaret. ¿Cómo no recordar el verdadero significado de esta fiesta? Dios, habiendo venido al mundo en el seno de una familia, manifiesta que esta institución es camino seguro para encontrarlo y conocerlo, así como un llamamiento permanente a trabajar por la unidad de todos en torno al amor. De ahí que uno de los mayores servicios que los cristianos podemos prestar a nuestros semejantes es ofrecerles nuestro testimonio sereno y firme de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, salvaguardándola y promoviéndola, pues ella es de suma importancia para el presente y el futuro de la humanidad. En efecto, la familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir aquellos valores que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos. También en ella se comparten las penas y las alegrías, sintiéndose todos arropados por el cariño que reina en casa por el mero hecho de ser miembros de la misma familia. Pido a Dios que en vuestros hogares se respire siempre ese amor de total entrega y fidelidad que Jesús trajo al mundo con su nacimiento, alimentándolo y fortaleciéndolo con la oración cotidiana, la práctica constante de las virtudes, la recíproca comprensión y el respeto mutuo. Os animo, pues, a que, confiando en la materna intercesión de María santísima, Reina de las familias, y en la poderosa protección de san José, su esposo, os dediquéis sin descanso a esta hermosa misión que el Señor ha puesto en vuestras manos. Contad además con mi cercanía y afecto, y os ruego que llevéis un saludo muy especial del Papa a vuestros seres queridos más necesitados o que pasan dificultades. Os bendigo a todos de corazón.

Después del Ángelus

(En francés) Queridos peregrinos de lengua francesa, en esta fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, me alegra saludar a todas vuestras familias y dirijo mi oración en especial por las que atraviesan dificultades. Con vosotros doy gracias a Dios por la Sagrada Familia de Nazaret: María y José no sólo proporcionaron al Niño Jesús el pan de la tierra; le dieron también un auténtico testimonio de fe y de amor. Que su ejemplo guíe a todas las familias y sea para ellas una fuente inagotable de alegría y felicidad. A todos deseo un fin de año sereno.

(En inglés) Me alegra saludar a los visitantes de lengua inglesa presentes en esta oración del Ángelus. Hoy celebramos con gozo la fiesta de la Sagrada Familia, que compartió con nosotros esta experiencia humana fundamental. Pido al Señor que bendiga a todas las familias cristianas y les ayude al vivir su vida diaria con amor recíproco y generosidad con los demás, según el ejemplo de Jesús, María y José. Que Dios todopoderoso siga bendiciéndoos a todos con paz y alegría durante este tiempo navideño.

(En alemán) Saludo con alegría navideña a los peregrinos y visitantes de lengua alemana. Este domingo celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Contemplamos a la Familia de Nazaret que, como todas las familias, vivió preocupaciones y necesidades. María y José, como narra el Evangelio, al principio no entienden por qué su hijo no estaba con ellos, sino que se había quedado en el templo, pero las palabras de Jesús: "¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" (Lc 2, 49) les permiten entender a ellos, y también a nosotros, que la relación viva con Dios fortalece también el amor recíproco. A vosotros y a vuestras familias deseo un feliz tiempo navideño.

(En español) Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. En este domingo de la Sagrada Familia invito a todos a poner la mirada en el hogar de Nazaret, escuela incomparable de virtudes humanas y cristianas, para aprender de Jesús, José y María a vivirlas personalmente y dar ejemplo de ellas ante los que os rodean con humildad y convicción. De nuevo os deseo que, en estas fiestas de Navidad, la alegría del Señor Jesús, nacido en Belén, sea vuestra fortaleza. En su nombre os bendigo con gran afecto.

(En polaco) Dirijo un cordial saludo a los polacos. Hoy es el domingo de la Sagrada Familia. Que el amor que unió a María y José, y envolvió al Niño Jesús, una a todas las familias cristianas. Que de él nazca el respeto recíproco entre los esposos, la solicitud por cada nueva vida y por el feliz desarrollo de las generaciones futuras. Encomiendo a todas las familias polacas al cuidado de María y de José, e imploro para ellas la bendición divina.

(En italiano) Saludo a los peregrinos de lengua italiana, en particular a los grupos de fieles venidos de Atri. En este domingo de la Sagrada Familia dirijo un cordial saludo a todas las familias de Roma y de Italia, con una oración especial por las que atraviesan mayores dificultades. Que el Señor os bendiga. Felicidades a todos.

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana 
 (fuentes: vatican.va; www.aciprensa.com)

jueves, 26 de diciembre de 2013

26 de diciembre: Nuestra Señora de Acheripita

La Catedral y el Achiropita han sido durante siglos el corazón y el alma de Rossano (Italia). Se puede decir con seguridad que no se puede entender la historia de la ciudad, si usted quiere ignorar o subestimar la presencia de Nuestra Señora Achiropita. El resto sería suficiente para asistir a la Catedral durante el mes y sobre todo la primera quincena de agosto - el mes dedicado sólo all'Achiropita - para capturar el encanto que se las arregla para ejercer sobre las personas Rossanese el icono sagrado y su simulacro de plata. Esto ha estimulado el apego innato largo de los siglos que esos pastores que promueven formas devocionales tradicionales, algunos de los cuales aún hoy, a pesar de las cambiantes situaciones de la vida, que con tenacidad vivían en la popular.

La Catedral de Rossano fue originalmente una capilla bizantina situada en la cueva de un ermitaño. Transformado en una iglesia en el siglo XI , fue aún más renovado y ampliado en el curso del  año 300. De la original contiene dos columnas, cerca del portal lateral, los restos del piso de mosaico, y el soberbio fresco mural dell'Achiropita (Madonna no pintada por mano humana ), tal vez se remonta a los siglos VI -VIII , ejemplo brillante del arte religioso bizantino.

La imagen está junto a un altar de mármol fino del siglo XVIII. La fachada de la iglesia, en su actual, data de comienzos de nuestro siglo, y tiene un portal central coronada por una estatua de la Asunción.

Interesante de las entradas laterales, que da a un portal de mármol magnífica del siglo XV, que consiste en una serie de arcos y se complementa con una puerta de madera fina. El interior tiene tres naves y un artesonado de madera , las más importantes son hermosos frescos, vidrieras de los espléndidos colores, incrustaciones, algunos de ellos representando a los santos de Rossano, altares de mármol finamente esculpido, pinturas valiosas, incluyendo uno de la crucifixión, un coro de madera de la mano de obra exquisita y un maravilloso órgano del siglo XVII, recientemente restaurado. El instrumento, de madera pintada, decorada motivos clásicos exquisitamente tallados que reflejan la iconografía del Renacimiento.


Historia

La Diócesis de Rossano , construida entre los siglos VIII y IX , se hizo ver un metropolitana a finales de siglo XI por los normandos.

La promoción incluyó una nueva catedral más ancha que la antigua y digna, así que elegimos el nuevo sitio como un lugar ya conocido y la piedad popular practicada por la presencia de un antiguo ermitaño oratorio frecuentado por Efrem monaco en la zona Rossano llama "agua blanda".

Aquí, la Theotokos, la Madre de Dios, fue venerada con el título de Achiropita (no pintado a mano).

Las reformas recientes han sacado a la luz los restos del interior del presbiterio de este edificio sagrado, que hoy ocupa el altar mayor y en parte por el coro de madera. A principios del Siglo XII, la nueva Catedral ya está en funcionamiento y en 1193 recibió la visita del rey a Tancredo, que dejó para la devoción 3 onzas de oro para una lámpara perpetua a quemar antes de que el icono para dell'Achiropita, que se había convertido en el corazón y el centro de atracción.

Construido en 3 naves (el cuarto , el de las " capillas" , se añadió en el s. XVII ) y con una más moderada , recibieron la corriente de corte arquitectónico por el arzobispo James, quien, con la ayuda del rey de Nápoles Roberto de Anjou en 1330 se prestó para alargar la parte del ábside, y probablemente también en el lado de la fachada.

El Arzobispo Gregory ( 1348-1363 ) completó el trabajo del coro y el enriquecido Bell y pila bautismal. Posteriormente, a lo largo de los siglos, muchos otros elementos llegaron a ser añadido, por lo que el estilo de hoy es compuesto y en general bien combinados.

En la primera mitad del siglo, el Arzobispo Roda XV Sergentino la revisó radicalmente en la estructura con el compromiso de las grandes sumas de dinero. La transición desde luego a la América rito rito griego en torno a 1460-1462 implicó la demolición del iconostasio delante del altar y después de una reestructuración general adicional de espacios adaptados a la liturgia occidental.

En 1580, el obispo De Lancellottis también trajo reformas importantes que llevaron a una nueva consagración del templo santo. En todo este trabajo ocupado en este momento el hermoso piso de mosaico, recientemente salió a la luz, se ha sacrificado para conseguirlo en la tumba sacerdotal para el entierro de los obispos y los sacerdotes.

El siglo XVII dejó su marca en el techo de madera de la nave del obispo Sanseverino (1592-1612) , obispo de la tubería de seguridad iniciado por Hércules Vaccaro ( 1619-1624 ) y, especialmente, en las capillas devocionales de la nave ( el cuarto ) debido al Arzobispo James Carafa (1647-1653).

Una importante labor en la arquitectura debe ser el siglo pri -me- XVIII hasta los l' arcivescovo Andrea Adeodati ( balaustradas alrededor de los altares, artesonado de madera de las naves laterales , la capilla de San Benito con la nueva pila bautismal , etc.) Y el Arzobispo Stanislaus Poliastri ( el púlpito de mármol monumental de fecha 1752 ).

El comienzo del siglo XX son el revestimiento de las columnas y altares de mármol policromos en la puerta lateral de la nave Obispo Horace Pequeño por Mazzella , que preveía también la restauración del artesonado de la nave principal . Los arzobispos sucesivos - G. Scotti , D. Marsella, G. Rizzo , A. Cantwell , S. Sprovieri , A. Cassone - cada uno por su parte, han dejado a la Catedral en los signos de su presencia y el cuidado pastoral. El 26 de mayo de 1949 por decreto del arzobispo Giovanni Rizzo , la Catedral fue declarada Santuario Diocesano.

traducido por mallinista 
(fuente: www.cattedralerossano.org)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

25 de diciembre: Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

Origen de la Palabra

La palabra para Navidad en el antiguo inglés tardío es Cristes Maesse, la Misa de Cristo, hallada por primera vez en 1038, y Cristes-messe en 1131. En holandés se dice Kerstmis, en latín Dies Natalis, de donde se deriva la palabra francesa Noël, e Il natale en italiano; en alemán Weihnachtsfest, de la Sagrada Vigilia previa. El término Yule es de origen controvertido. El nombre en anglosajón era geol, fiesta: ‘‘geola’’, nombre de un mes (cf. el islandés iol, una fiesta en diciembre).


Primeras Celebraciones

La Navidad no figuraba entre las primeras fiestas de la Iglesia. San Ireneo y Tertuliano la omiten en su lista de fiestas; Orígenes, teniendo en cuenta quizá la deshonrosa Natalitia imperial, afirma (Hom. VIII sobre el Lev. en Migne, P.G., XII, 495) que, en la Sagrada Escritura sólo los pecadores, nunca los santos, celebraban la fecha de su nacimiento; Arnobio (VII, 32 en P.L., V, 1264) incluso ridiculiza el "cumpleaños" de los dioses.


Alejandría

Encontramos la primera evidencia de esta fiesta en Egipto. Aproximadamente en el año 200 d.C., Clemente de Alejandría (Strom., I, XXI en P.G., VIII, 888) dice que ciertos teólogos egipcios "de manera bastante curiosa" indican, no sólo el año, sino también el día del nacimiento de Cristo, colocándolo el 25 de Pachon (20 de mayo), del vigésimo octavo año del reinado de Augusto. (Ideler (Chron., II, 397, N.) piensa que lo hicieron así, creyendo que el noveno mes, en el que nació Cristo, era el noveno mes de su propio calendario). Otros llegaron a la fecha fue el 24 ó 25 de Pharmuthi (19 ó 20 de abril).

Con la evidencia de Clemente se puede mencionar la "De paschæ computus", escrita en el 243 y falsamente atribuida a Cipriano (P.L., IV, 963 ss.), la cual sitúa el nacimiento de Cristo el 28 de marzo, fecha en la que fue creado el sol material. Pero Lupi ha demostrado (Zaccaria, Dissertazioni eec. del p. A. M. Lupi, Faenza, 1785, p. 219) que no existe un mes en el año en el que autoridades respetables no hayan colocado la fecha del nacimiento de Cristo. Clemente, sin embargo, nos dice también que los basilidianos celebraban la Epifanía y con ella, probablemente, la Navidad, el 15 ó 11 de Tybi (10 ó 6 de enero).

De todos modos, esta doble conmemoración se hizo popular, en parte, porque la aparición a los pastores fue considerada una manifestación de la gloria de Cristo, y fue añadida a las grandes manifestaciones celebradas el día 6 de enero; también, en parte, porque en la manifestación en el Bautismo muchos códices (por ejemplo el Códice Bezae) erradamente dicen que las palabras Divinas fueron sou ei ho houios mou ho agapetos, ego semeron gegenneka se (Tu eres mi Hijo Amado, yo te he engendrado hoy) en lugar de en soi eudokesa (en quien me complazco), leídas en Lucas 3,22. Abraham Ecchelensis (Labbe, II, 402) cita en las Constituciones de la Iglesia de Alejandría de tiempos de Nicea la frase: dies Nativitatis et Epiphaniæ; San Epifanio (Hær., LI, ed. Dindorf, 1860, II, 483) cita una sorprendente ceremonia semi gnóstica en Alejandría en la que, en la noche del 5 al 6 de enero, una extraña cruz estampada con la palabra Koré, era llevada en procesión alrededor de una cripta, mientras se entonaba el canto: "Hoy, a esta hora, Koré dio a luz al Eterno"; Juan Casiano, en sus "Colaciones" (X, 2 en P.L., XLIX, 820), escrita entre los años 418-427, dice que los monasterios egipcios todavía observan la "antigua costumbre"; pero Pablo de Emesa, predicó el 29 de Choiak (25 de diciembre) y el 1 de enero del 433 ante San Cirilo de Alejandría, y sus sermones (véase Mansi, IV, 293; apéndice a las Actas del Concilio de Éfeso) muestran que la celebración de diciembre estaba firmemente establecida allí, y los calendarios demuestran su permanencia.

Por ello, la tradición de celebrar esta fiesta en diciembre llegó a Egipto alrededor de los años 427 y 433.


Chipre, Mesopotamia, Armenia, Asia Menor.

En Chipre, a finales del siglo IV, San Epifanio afirma contra los alogi (Hær., li, 16, 24 en P.G., XLI, 919, 931) que Cristo nació el 6 de enero y se fue bautizado el 8 de noviembre. San Efrén de Siria (cuyos himnos son de Epifanía y no de Navidad), prueba que Mesopotamia todavía colocaba la fiesta del nacimiento de Cristo trece días después del solsticio de invierno; es decir, el 6 de enero; asimismo, Armenia ignoraba, y sigue ignorando, la celebración de diciembre (Cf. Eutimio, "Pan. Dogm.", 23 en P.G., CXXX, 1175; San Nicéforo, "Hist. Eccl.", XVIII, 53 in P.G., CXLVII, 440; Isaac, Catholicos de Armenia del siglo XI o XII, "Adv. Armenos", I, XII, 5 in P.G., CXXII, 1193; Neale, "Holy Eastern Church", Introd., p. 796). En Capadocia, los sermones de San Gregorio de Niza sobre San Basilio el Grande (quién murió antes del 1 enero del 379) y sus dos siguientes, predicados en la fiesta de San Esteban (P.G., XLVI, 788; cf, 701, 721), demuestran que en el año 380 ya se celebraba ahí el 25 de diciembre, a menos que, siguiendo los argumentos demasiado ingeniosos de Usener (Religionsgeschichtliche Untersuchungen, Bonn, 1889, 247-250), uno fuese a colocar esos sermones en el año 383. También Asterio de Amaseia (siglo V) y Anfiloquio de Iconio (contemporáneo de Basilio y Gregorio) muestran que en sus diócesis ambas fiestas ---Epifanía y Natividad--- se celebraban separadamente (P.G., XL, 337 XXXIX, 36).


Jerusalén

En el año 385, Silvia de Burdeos (o Eteria, como parece evidente debe ser llamada) quedó profundamente impresionada por las espléndidas fiestas sobre la infancia del Señor Jesús celebradas en Jerusalén las cuales definitivamente tenían un sabor a “nacimiento”; el obispo iba de noche a Belén, y regresaba a Jerusalén para las celebraciones diurnas. La Fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María se celebraba cuarenta días después, pero este cálculo empezaba desde el día 6 de enero, y la fiesta duraba hasta la octava de esa fecha. (Peregr. Silv., ed. Geyer, pp. 75 ss.). Nuevamente, (pág. 101) ella menciona como grandes fiestas sólo la Pascua y la Epifanía. Por lo tanto, en el año 385 en Jerusalén no se observaba el 25 de diciembre. Este dato verifica la llamada correspondencia entre San Cirilo de Jerusalén (348-386) y el Papa San Julio I (337-352), citadas por John de Nikiû (c. 900) con el propósito de conseguir que en Armenia se celebre la Navidad el día 25 diciembre (véase P.L., VIII, 964 ss.). Cirilo declara que su clero no puede, en la misma fiesta del Nacimiento y Bautismo, realizar una procesión a Belén y a Jordania. (Esta última práctica es aquí un anacronismo).

Él le pide a Julio que le asigne a la Navidad su verdadera fecha "tomándola de los documentos del censo traídos por Tito a Roma"; Julio asigna como fecha el 25 de diciembre. Otro documento (Cotelier, Patr. Apost., I, 316, ed. 1724) dice que Julio le escribió eso a Juvenal de Jerusalén (c. 425-458), y añadió que San Gregorio Nacianceno en Constantinopla estaba siendo criticado por "dividir la fiesta en dos". Pero Julio murió en el año 352, y por el 385, Cirilo no había introducido cambio alguno; de hecho, San Jerónimo, escribiendo aproximadamente en el 411 (en Ezeq., P.L., XXV, 18), reprocha a Palestina el hecho de celebrar el nacimiento de Jesús (cuando Él se ocultaba) en el día de la fiesta de la Manifestación. Cosmas Indicopleustes sugiere (P.G., LXXXVIII, 197) que, incluso a mediados del siglo VI, Jerusalén se distinguía por combinar las dos conmemoraciones, arguyendo que en Lucas 3,23, el día del bautismo de Cristo se realizó el día de su cumpleaños. Sin embargo, la conmemoración en Jerusalén de David y del Apóstol Santiago se realizaba el día 25 de diciembre, hecho que muestra que esta fiesta no era celebrada en este día. Usener, tomando argumentos del "Laudatio S. Stephani" de San Basilio de Seléucida (c. 430. -P.G., LXXXV, 469), piensa que Juvenal por lo menos intentó introducir esta fiesta, pero que la fama del nombre de Cirilo hizo que la fecha se mantuviera sin variación.


Antioquía

San Juan Crisóstomo predicó un importante sermón durante la fiesta de San Filogonio en Antioquía. Esto sucedió, casi con certeza, en el año 386, aunque Clinton da el 387, y Usener, por una larga reestructuración de los sermones del santo, en el 388 (Religionsgeschichtl. Untersuch., pp. 227-240). Pero, entre febrero de 386, época en la que San Flaviano ordenó sacerdote a Crisóstomo, y diciembre, hay tiempo suficiente para la predicación de todos los sermones en cuestión (Véase Kellner, Heortologie, Friburgo, 1906, pág. 97, n. 3). En vista a una reacción a ciertas fiestas y ritos judíos, Crisóstomo intenta unir a Antioquía en la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, ya que parte de la comunidad ya lo venía haciendo desde hacía más o menos diez años.

Él declara que en Occidente esta fiesta se celebraba en esa fecha, anothen; él siempre había buscado introducirla en Antioquía, pero los conservadores siempre se opusieron. Esta vez, Crisóstomo tuvo éxito; en una iglesia llena de gente, defendió esta nueva costumbre. No era ninguna novedad; esta fiesta se observaba desde Tracia a Cádiz---correctamente, ya que su milagrosa difusión demostró su autenticidad. Además, Zacarías, quien como sumo sacerdote entró al Templo el Día de la Expiación, recibió el anuncio de la concepción de Juan en septiembre; seis meses después, Cristo fue concebido, es decir, en marzo, naciendo en diciembre.

Finalmente, aunque no estuvo nunca en Roma, sabía que los documentos del censo sobre la Sagrada Familia, todavía se encontraban ahí. [Esta apelación a los archivos romanos es bastante antigua, desde San Justino Mártir (Apol., I, 34, 35) y Tertuliano (Adv. Marc., IV, 7, 19). En las falsificaciones de Cirilino, se dice que Julio calculó la fecha basándose en Flavio Josefo, de la misma forma que Crisóstomo se basó en injustificadas suposiciones sobre Zacarías]. Por ello, sabemos que Roma ha observado esta fiesta el 25 de diciembre, bastante tiempo antes del año 388, pues ese es el año en que Crisóstomo decretó el 25 de diciembre como fecha oficial de esta fiesta (P.G., XLVIII, 752, XLIX, 351).


Constantinopla

En el año 379 ó 380, San Gregorio Nacianceno se convirtió en exarchos, es decir, iniciador, de esta nueva fiesta en Constantinopla, ciudad en la que después de la muerte de Flavio Valente, la ortodoxia estaba renaciendo. Sus tres Homilías (véase Hom. XXXVIII en P.G., XXXVI), fueron predicadas en días sucesivos (Usener, op. cit., pág. 253) en la capilla privada llamada Anastasia. La fiesta desapareció durante su exilio en el año 381. Sin embargo, según John de Nikiû, cuando Flavio Honorio visitó Constantinopla hizo arreglos con Arcadio para la observancia de esta fiesta según la fecha romana. Kellner sitúa esta visita en el 395; Baumstark (Oriens Chr., 1902, 441-446), entre el 398 y el 402. Este último se basa en una carta de Jacobo de Edesa, citada por Jorge de Beeltân, en la que afirma que Arcadio y Crisóstomo llevaron la Navidad a Constantinopla desde Italia, ciudad en la que, "según historias", se celebraba desde tiempos apostólicos. El episcopado de Crisóstomo duró desde el año 398 al 402; por consiguiente, la fiesta debió haber sido introducida entre esas fechas por el obispo Crisóstomo, así como en Antioquía por el sacerdote Crisóstomo. Pero Lübeck (Hist. Jahrbuch., XXVIII, I, 1907, pp. 109-118) demuestra que las evidencias de Baumstark son inválidas. Otra declaración, incluso más importante pero poco acreditada, es el argumento de Erbes (Zeitschrift f. Kirchengesch., XXVI, 1905, 20-31), declarando que esta fiesta fue introducida por Constantino tan temprano como en el 330-35.


Roma

En Roma tenemos la evidencia más antigua en el Calendario de Filocalio (P. L., XIII, 675; puede verse en su totalidad en J. Strzygowski, Kalenderbilder des Chron. von Jahre 354, Berlín, 1888), recopilado en el 354, el cual contiene tres importantes datos. En el calendario civil, el 25 de diciembre figura como "Natalis Invicti". En el "Depositio Martyrum", una lista de los primeros y universalmente venerados mártires romanos, el día 25 de diciembre dice: "VIII kal. ian. natus Christus in Betleem Iudeæ". También menciona en el "VIII kal. mart." (22 de febrero) la Cátedra de Pedro. En la lista de cónsules hay cuatro entradas eclesiásticas anómalas: los días en que nació y murió Cristo; la llegada a Roma y martirio de San Pedro y San Pablo. Esta significativa entrada dice: "Chr. Cæsare et Paulo sat. XIII. hoc. cons. Dns. ihs. XPC natus est VIII Kal. ian. d. ven. luna XV", es decir, durante el consulado de (Augusto) César y Paulo, nació Nuestro Señor Jesucristo en la octava antes de las calendas de enero (25 de diciembre), un viernes, el día décimo cuarto de la luna. Los detalles chocan con la tradición y la posibilidad. La epacta , aquí XIII, es normalmente XI; el año es A.U.C. 754, una fecha sugerida por primera vez dos siglos después; el 25 de diciembre no pudo caer en viernes en ningún año entre el 751 y el 754; la tradición es constante al colocar el nacimiento de Cristo un miércoles. Es más, la fecha dada para la muerte de Cristo (duobus Geminis coss., es decir, el 29 d.C.), le deja a Cristo de vida sólo veintiocho años y tres meses. Aparte de esto, estas entradas en una lista de cónsules son interpolaciones manifiestas. Pero, ¿no están estas dos entradas también en el "Depositio Martyrum"? Si allí se hallase solo la fecha del nacimiento de Cristo en la carne, encabezaría el año de los natales espirituales de los mártires; pero el 22 febrero está totalmente fuera de lugar. Aquí, como en el fasti consular, se insertaron luego algunas fiestas populares en aras de la conveniencia. No se añadió el calendario civil, pues dejó de ser útil después del abandono de las fiestas paganas. Por ello, aun cuando el "Depositio Martyrum" date, como es probable, del año 336, no queda claro si el calendario contiene evidencias anteriores al propio Filócalo, es decir, al 354, salvo que, en efecto, se asuma que la celebración popular pre-existente haga posible este reconocimiento oficial. Si el manuscrito Chalki de San Hipólito es auténtico, tendríamos evidencias sobre esta fiesta de diciembre desde aproximadamente el 205. El pasaje pertinente [el cual existe en el manuscrito de Chigi, sin las palabras entre paréntesis, y que siempre fue citado así antes de Jorge Sincelo (c. 1000)] dice así:

He gar prote parousia tou kyriou hemon he ensarkos [en he gegennetai] en Bethleem, egeneto [pro okto kalandon ianouarion hemera tetradi] Basileuontos Augoustou [tessarakoston kai deuteron etos, apo de Adam] pentakischiliosto kai pentakosiosto etei epathen de triakosto trito [pro okto kalandon aprilion, hemera paraskeun, oktokaidekato etei Tiberiou Kaisaros, hypateuontos Hrouphou kai Hroubellionos. — (Comm. In Dan., IV, 23; Brotke; 19)

"La primera venida de Nuestro Señor en la carne [en la que fue engendrado], en Belén, sucedió [el 25 de diciembre, el cuarto día] durante el reinado de Augusto [el cuadragésimo segundo año, y] en el año 5500 [desde Adán]. Sufrió en Su trigésimo tercer año [el 25 de marzo, el parasceve, en el decimoctavo año de Tiberio César, durante el consulado de Rufo y Rubelio]".

La interpolación es cierta, y es un hecho admitido por Funk, Bonwetsch, etc. Los nombres de los cónsules están erróneos, pues deben ser Fufio y Rubelio; Cristo vive treinta y tres años; en el genuino de Hipólito, treinta y uno; los detalles menudos son insignificantes en esta discusión con los milenaristas severianos; es increíble que Hipólito conociera estos detalles, cuando sus contemporáneos (Clemente, Tertuliano, etc.) al tratar este tema, lo ignoran o guardan silencio; o, habiéndolos publicado, no se les citara luego (Kellner, op. cit., pág. 104, tiene un excurso sobre este pasaje).

San Ambrosio (de virg., III, 1 en P. L., XVI, 219) conserva el sermón predicado por el Papa Liberio en la Basílica de San Pedro, cuando, el día de Natalis Christi, Marcelina, la hermana de Ambrosio, tomó el velo. Este Papa gobernó desde de 352 hasta el 366, exceptuando sus años de exilio, 355-357. Si Marcelina se hizo monja después de la edad canónica de veinticinco, y si Ambrosio nació en el año 340, lo más probable es que este hecho ocurriera después del 357. Aunque el sermón abunda en referencias apropiadas para la Epifanía (las bodas de Caná, la multiplicación de los panes, etc.), aparentemente se debe (Kellner, op. cit., pág. 109) a la secuencia de pensamiento, y no a que hubiese sido pronunciado el día 6 de enero, una fiesta que sólo fue conocida en Roma bastante después. De hecho, Usener argumenta (pág. 272) que Liberio lo predicó en esa fecha en el 353, instituyendo la fiesta de la Natividad en diciembre de ese mismo año; pero, Filocalio garantiza nuestra suposición que precedió a su pontificado por algún tiempo, aunque la relegación de Duchesne 243 (Bull. crit., 1890, 3, pp. 41 ss.) no le parece confiable a muchos. En Occidente, el Concilio de Zaragoza (380) ignora aún la fiesta del 25 de diciembre (véase can. XXI, 2). El Papa San Siricio, escribiendo en el año 385 (P. L., XII, 1134) a Himerio, en España, distingue las fiestas de Navidad y la Aparición; pero no queda claro si se está refiriendo a la costumbre romana o a la española. Amiano Marcelino (XXI, II) y John Zonaras (Ann., XIII, 11) sitúan una visita de Juliano el Apóstata a una iglesia en Vienne, en la Galia durante la Epifanía y la Natividad respectivamente. A menos que sean dos visitas, Vienne en el año 361 d. C. combinaba estas fiestas, aunque es todavía dudoso en qué día exacto. La fiesta de diciembre se estableció durante la época de San Jerónimo y [[Vida de San Agustín de Hipona|, aunque este último (Epp., II, LIV, 12, en P.L., XXXIII, 200) la omite en una lista de fiestas de primera importancia. A partir del siglo IV, todos los calendarios de Occidente la asignan al día 25 de diciembre. En Roma, por lo tanto, la Navidad se celebraba el día 25 de diciembre desde antes del 354; en Oriente, en Constantinopla, no antes del 379, a menos que con Erbes y contra Gregorio, la reconozcamos allí en el 330. Por lo tanto, se ha aceptado casi universalmente que la nueva fecha llegó a Oriente desde Roma, vía el Bósforo, durante el gran reavivamiento anti arriano, y gracias a los defensores de la ortodoxia. De Santi (L'Orig. delle Fest. Nat., en Civiltæ Cattolica, 1907), siguiendo a Erbes, dice que Roma tomó la fiesta de la Epifanía de Oriente, ahora con un claro sentido Navideño, y, junto con un creciente número de Iglesias Orientales, la celebró el 25 de diciembre; después, Oriente y Occidente dividieron sus fiestas, dejando la Epifanía para el 6 de enero y la Navidad el 25 de diciembre. La primera hipótesis sigue siendo más aceptable.


Origen de la Fecha

Los Evangelios

Los Evangelios no proporcionan ayuda alguna acerca de la fecha del nacimiento de Cristo; muchos datos contradictorios se basan en su información. Parece imposible que el censo se haya realizado en invierno, pues toda una población no pudo haberse puesto en camino. Además, debió haber sido en invierno, pues el trabajo en el campo sólo se suspendía durante esta época; pero Roma no era tan considerada. Además, las autoridades difieren acerca de si los pastores podían o debían dejar sus rebaños a la intemperie durante las noches de la estación lluviosa.

El servicio de Zacarías en el Templo

No son confiables los argumentos que se basan en el ministerio de Zacarías en el Templo, aunque los cálculos sobre su antigüedad (ver más arriba) han sido reavivados de una manera aún más complicada, por ejemplo, por Friedlieb (Leben J. Christi des Erlösers, Münster, 1887, pág. 312). Se afirma que las veinticuatro clases de sacerdotes judíos servían cada uno en el Templo durante una semana; Zacarías pertenecía a la octava clase, los Abías. El Templo fue destruido en el año 9 Ab, 70 d. C.; la tradición rabínica tardía dice que en ese entonces servía la primera clase, los Jojarib. De estos datos poco confiables, asumiendo que Cristo nació en el año 79 A.U.C., y que esa sucesión semanal no falló en ningún momento durante esos setenta turbulentos años, se calcula que la octava clase sirvió durante la semana del 2 al 9 de octubre del año 748 A.U.C., por lo que se deduce que la concepción de Cristo fue en marzo, y su nacimiento presumiblemente en diciembre. Kellner (op. cit., pp. 106, 107) muestra cuán imposible es el cálculo de la semana de Zacarías partiendo de cualquier punto de referencia anterior o posterior.

Analogía con las fiestas del Antiguo Testamento

Parece imposible, sobre la analogía de la relación de la Pascua judía y Pentecostés con la Pascua y el domingo de Pentecostés, poder relacionar la Navidad con la Fiesta de los Tabernáculos, como lo hizo, por ejemplo, Lightfoot (Horæ Hebr, et Talm., II, 32), argumentando a partir de las profecías del Antiguo Testamento, por ejemplo la de Zacarías 14,16 ss.; combinando, además, el hecho de la muerte de Cristo ocurrido en Nisán, con la profecía de Daniel de un ministerio de tres años y medio de duración (9,27), sitúa el nacimiento en Tisri, es decir, septiembre. Igual de indeseable es relacionar el 25 de diciembre con la Fiesta de la Dedicación oriental (diciembre) (Jos. Ant. Jud., XII, VII, 6).

Natalis Invicti

Sin embargo, la muy conocida fiesta solar del Natalis Invicti, celebrada el 25 de diciembre, tiene un derecho fundado en la responsabilidad de nuestra fiesta de diciembre. Para la historia del culto solar, su posición en el Imperio romano, y su sincretismo con el mitraísmo, véase la obra trascendental de Cumont "Textes et Monuments" etc., I, II, 4, 6, pág. 355. Mommsen (Corpus Inscriptionum Latinarum, 1², pág., 338), ha recopilado la evidencia para la fiesta, la cual alcanzó su clímax de popularidad bajo Aureliano en el año 274. Filippo del Torre, en 1700, fue el primero en ver su importancia; como se ha dicho, estaba señalada sin adición en el Calendario de Filócalo. Nos sería imposible aquí incluso esbozar la historia del simbolismo y lenguaje solar según aplicados a Dios, al Mesías y a Cristo en las obras canónicas, patrísticas, o devocionales cristianas o judías. Los himnos y oficios de Navidad abundan en ejemplos; Cumont ha organizado bien los textos (op. cit., addit. Nota C, pág. 355).

Los primeros acercamientos de los nacimientos de Cristo y del sol aparecen en los escritos de San Cipriano de Cartago, "De pasch. Comp"., XIX, “O quam præclare providentia ut illo die quo natus est Sol… nasceretur Christus ” “¡Oh, qué maravillosamente actuó la Providencia, que en el día en el que nació el Sol. Cristo debía nacer".

En el siglo IV, Crisóstomo, en su obra "del Solst. Et Æquin". (II, pág., 118, ed. 1588), dice: “Sed et dominus noster nascitur mense decembris… VIII KAL. Ian. Sed et Invicti Natalem appelant. Quis utique tam invictus nisi dominus noster?. Vel quod dicant Solis esse natalem, ipse est Sol iustitiæ ”. “Pero, Nuestro Señor, también, nace en el mes de diciembre… en la octava antes de las calendas de enero [25 diciembre]…, pero ellos lo llaman el "Nacimiento del Invencible". ¿Quién hay que sea tan invencible como Nuestro Señor.? O, si ellos dicen que es el día del nacimiento del Sol, Él es el Sol de Justicia”.

Ya Tertuliano (Apol., 16; cf. Ad. Nat., I, 13; Orígenes. c. Cels., VIII, 67, etc.) tuvieron que afirmar que Sol no era el Dios de los cristianos; Agustín (Tract. XXXIV, in Joan. En P. L., XXXV, 1652) denuncia la identificación herética entre Cristo y Sol.

El Papa San León I Magno (Serm. XXXVII in nat. dom., VII, 4; XXII, II, 6 en P. L., LIV, 218 y 198) reprocha duramente los remanentes del culto solar: los cristianos, en el mismo umbral de la basílica de los Apóstoles, se voltean para adorar al sol naciente. El culto solar ha legado rasgos en el culto popular moderno en Armenia, en donde los cristianos se habían conformado temporal y externamente al culto al sol material (Cumont, op. cit., pág. 356).

Pero incluso el deliberado y legítimo "bautismo" de una fiesta pagana debe verse aquí como no más que lo que se necesita suponga la transferencia de la fecha. El "nacimiento en la montaña" de Mitra y el de Cristo en una "gruta" no tienen nada en común: los pastores adoradores de Mitra (Cumont, op. cit., I, II, 4, pág., 304 ss.) fueron más bien tomados de las fuentes cristianas que viceversa.

Otras teorías de origen pagano

El origen de la Navidad no debe buscarse en los saturnales (1-23 de diciembre), ni tampoco en el santo nacimiento a medianoche de Eleusis (véase J.E. Harrison, Prolegom., pág. 549) con su probable conexión a través de Frigia con los herejes nasenos, o con la ceremonia alejandrina citada anteriormente; ni tampoco con los ritos análogos al culto del solsticio de invierno en Delphi del acunado Dionisio, con su revocación desde el mar a un nuevo nacimiento (Harrison, op. cit., 402 ss.).

La teoría astronómica

Duchesne (Les origines du culte chrétien, París, 1902, 262 ss.) nos presenta la teoría "astronómica" que, dado el 25 de marzo como el de la muerte de Cristo [históricamente imposible, pero tan antigua como Tertuliano (Adv. Jud., 8)], el instinto popular, exigiendo el número exacto de años de una vida Divina, colocaría su Concepción en esa misma fecha y su nacimiento el 25 de diciembre. Esta teoría se apoya mejor en el hecho que ciertos montanistas (Sozomeno, Hist. Ecl. VII.18) celebraban la Pascua el 6 de abril; así, tanto el 25 de diciembre como el 6 de enero se explican simultáneamente. Además, el cálculo está completamente de acuerdo con los argumentos basados en el número y en la astronomía y en la "conveniencia" tan popular en ese entonces. Desgraciadamente, no existe evidencia contemporánea alguna sobre la celebración en el siglo IV de la Concepción de Cristo en el día 25 de marzo.


Conclusión

El presente escritor se inclina a pensar que, ya sea que esta fiesta se originara en Oriente u Occidente, y a pesar de que la abundancia de festivales de invierno análogos podrían indefinidamente haber ayudado a la selección del mes de diciembre, el mismo instinto que colocó el Natalis Invicti en el solsticio de invierno habría bastado, aparte de la adaptación deliberada o de curiosos cálculos, para fijar en ese mismo día la fiesta cristiana.


Liturgia y Costumbres

El calendario

La fijación de esta fecha, determinó también las de la Circuncisión y de la Presentación; la de la Expectación y, quizás, la de la Anunciación de la Santísima Virgen María; también la del Nacimiento y Concepción del Bautista (cf. Thurston en Amer. Eccl. Rev., diciembre, 1898). Hasta el siglo X la Navidad era considerada, en los cómputos papales, como el inicio del año eclesiástico, como se sigue haciendo en las Bulas; el Papa Bonifacio VIII (1294-1303) restauró temporalmente esta costumbre, la cual Alemania sostuvo durante algún tiempo más.


Fiestas populares

En el año 425 el códice Theod., II, 8, 27 (cf. XV, 5,5) prohíbe los juegos del circo durante el 25 de diciembre; aunque no fue hasta el Códice de Justiniano III, 12, 6 (529) que esta prohibición fue realmente impuesta. El Segundo Concilio de Tours (can. XI, XVII), en el año 566 ó 567, proclama la santidad de los "doce días" desde la Navidad hasta la Epifanía, y el deber de ayunar durante el Adviento; el de Agde (506), en los cánones 63-64, ordena una comunión universal, y el de Braga (563) prohíbe el ayuno durante el Día de Navidad. Pero, las celebraciones populares navideñas aumentaron tanto, que en 1110 las llamadas "Leyes del Rey Cnut", decretaron un ayuno desde Navidad hasta Epifanía.


Las tres Misas

Los sacramentales gelasiano y gregoriano dan tres Misas para esta fiesta, y éstas, con un martirologio especial y sublime, y dispensa de la abstinencia, si es necesario, todavía distinguen nuestra costumbre. Aunque Roma da tres Misas sólo para la Navidad, Ildefonso, un obispo español, en el 845, alude a una triple Misa en Navidad, Pascua, Pentecostés, y la Transfiguración (P.L., CVI, 888). Estas Misas, a medianoche, al alba, e in die, estaban místicamente relacionadas con la religión aborígen, judaica y cristiana, o (como lo dice Santo Tomás de Aquino, Summa Theol., III:83:2) al triple "nacimiento" de Cristo: en la eternidad, en el tiempo, y en el alma. Los colores litúrgicos variaban: negro, blanco, rojo, o (por ejemplo en Narbona) se usaba el rojo, blanco, y violeta (Durand, Rat. Div. Off., VI, 13). Al principio el Gloria se cantaba sólo en la primera Misa de ese día.

El origen histórico de esta triple Misa es probablemente de la siguiente manera (cf. Thurston, en Amer. Eccl. Rev., enero, 1899; Grisar, Anal. Roms… I, 595; Geschichte Roms… im Mittelalter I, 607, 397; CIV. Catt., 21 de septiembre de 1895, etc.): La primera Misa, celebrada en el Oratorium Præsepis en Santa María La Mayor ---una iglesia probablemente inmediatamente similar a la basílica de Belén--- y la tercera en la Basílica de San Pedro, reproducían en Roma el doble Oficio de Navidad mencionado por Eteria (véase arriba) en Belén y Jerusalén. La segunda Misa era celebraba por el Papa en la "capilla real" de los oficiales de la Corte Bizantina en el Palatino, es decir, la iglesia de Santa Anastasia, originalmente llamada, al igual que la basílica en Constantinopla, Anastasis, y como ella, fue construida para reproducir la basílica Anastasis de Jerusalén---y como ella también, finalmente abandonó el nombre de "Anastasis", por el de la mártir Santa Anastasia. La segunda Misa pudo ser, por consiguiente, una deferencia papal a la iglesia imperial en su fiesta patronal. De este modo se pueden explicar las tres estaciones, pues por el año 1143 (cf. Ord. Romani en P. L., LXXVIII, 1032) el Papa salía de la distante Basílica de San Pedro, y celebraba la tercera Misa en el altar mayor de Santa María La Mayor. En esta tercera Misa, el Papa San León III inauguró, en el año 800, por la coronación de Carlomagno, el Sacro Imperio Romano. Ese día se convirtió en el favorito para las ceremonias de la corte, y en él, por ejemplo, Guillermo de Normandía fue coronado en Westminster.

Las representaciones dramáticas

La historia de la dedicación del Oratorium Præsepis en la basílica de Liberio, de las reliquias allí guardadas y sus imitaciones, no pertenece a esta disertación (cf. pesebre; reliquias). Los datos están bien expuestos por Bonaccorsi (Il Natale, Roma, 1903, ch. IV)], pero la práctica de dar una expresión dramática, o por lo menos espectacular, a los hechos de la Navidad pronto hicieron surgir los misterios más o menos litúrgicos. Por ejemplo, el ordinaria de Ruán y el de Reims, colocan el officium pastorum inmediatamente después del Te Deum y antes de la Misa (cf. Ducange, Gloss. med. et inf. Lat., s.v. Pastores); la Iglesia de Reims celebraba un segundo misterio "profético" después de tercia, en la que Virgilio y la Sibila se unían a los profetas del Antiguo Testamento para honrar a Cristo. (Para más detalles sobre Virgilio y dramas y profecías de Navidad, vea las autoridades en Comparetti, "Virgil in Middle Ages", pág. 310 ss.). La obra "To out-herod Herod", es decir sobreactuar, se remonta a la violencia de Herodes en estas obras.

La cuna (pesebre) o escena de la natividad

En 1223 San Francisco de Asís dio origen a los pesebres de hoy día al laicizar una costumbre hasta ese momento eclesiástica, haciéndola de ahí en adelante extra-litúrgica y popular. La presencia del buey y del burro se debe a una errónea interpretación de Isaías 1,3 y de Habacuc 3,2 (versión "Itala"), aunque aparecen en el magnífico "Pesebre" del siglo IV, descubierto en 1877 en las catacumbas de San Sebastián. El burro en el que Balaam montó, en el misterio de Reims, hizo que la fiesta recibiera el nombre de Festum Asinorum (Ducange, op. cit., s.v. Festum).

Los himnos y villancicos

La degeneración de estos dramas ocasionó la difusión de noeles, pastorales y villancicos, a los cuales se les ha otorgado en ocasiones una posición cuasi-litúrgica. Prudencio, en el siglo IV, es el primero (y único en su siglo) en escribir himnos para la Navidad, pues los himnos "Vox clara" (himno para Laudes en Adviento) y "Christe Redemptor" (Vísperas y Maitines de Navidad) no pueden ser atribuidos a San Ambrosio. Sin embargo, el himno "A solis ortu" ciertamente pertenece a Sedulio (siglo V). Los primeros Weihnachtslieder alemanes datan de los siglos XI y XII; los primeros noeles, del siglo XI, y los primeros villancicos, del siglo XIII. El famoso "Stabat Mater Speciosa" se le atribuye a Jacopone da Todi (1230-1306); "Adeste Fideles" es, lo más temprano, del siglo XVII. Pero, estos aires esencialmente populares, e incluso palabras, deben, sin embargo, haber existido desde mucho tiempo antes de haber sido puestos por escrito.

Tarjetas y regalos

Las costumbres paganas centradas en las calendas de enero influyeron en las de Navidad. Tiele (Yule and Christmas, Londres, 1899) ha recopilado muchos ejemplos interesantes. La strenæ (eacute; trennes) del 1 de enero romano (condenada duramente por Tertuliano, de Idol., XIV y X, y por San Máximo de Turín, Hom. CIII, de Kal. gentil., en P.L., LVII, 492, etc.) sobrevivió en la costumbre de las cajas, regalos y tarjetas navideñas.

El nochebueno (leño)

Las fogatas durante las calendas eran un escándalo en Roma, y San Bonifacio logró que el Papa San Zacarías las aboliera. Pero, probablemente el nochebueno, en sus muchas formas, originalmente se encendió sólo debido al invierno. Sólo a partir de 1577 se convirtió en una ceremonia pública en Inglaterra; sin embargo, su popularidad creció inmensamente, sobre todo en la Provenza; en la Toscana, a la Navidad se le llama simplemente ceppo (tajo, leño -Bonaccorsi, op. cit., pág. 145, n. 2). Además, estuvo también relacionada con otras costumbres; en Inglaterra, un inquilino tenía el derecho a alimentarse a expensas de su señor, durante todo el tiempo que durase el fuego de una rueda de madera, que su señor le entregaba; el señor también entregaba a su siervo una carga de madera cuando nacía un niño; Kindsfuss era un regalo que se le daba a los niños cuando les nacía un hermano o hermana, e incluso a los animales de la granja, el día del nacimiento de Cristo, el hermano menor universal (Tiele, op. cit., pág. 95 ss.).

El árbol de Navidad

Gervase de Tilbury (siglo XIII), narra que en Inglaterra en la noche de Navidad se exponía el grano para que adquieriera la fertilidad del rocío que cae en respuesta al "Rorate Coeli"; la tradición de que los árboles y las flores florecían durante esta noche, es citada por primera vez por un geógrafo árabe del siglo X, y se extendió por toda Inglaterra. En una épica francesa del siglo XIII, se ven velas en el árbol floreciente. En Inglaterra, el bastón de José de Arimatea era el que florecía en Glastonbury y en otros lugares; cuando el 3 de septiembre se convirtió en 14 de septiembre, en el año 1752, dos mil personas estuvieron observando si el espino Quainton (cratagus præcox) brotaría en el Nuevo Estilo de Navidad; y como no lo hizo, se negaron a celebrar el festival Nuevo Estilo. De esta creencia de la práctica de las calendas de decorar de verde (prohibido por el arzobispo Martín de Braga, c. 575, P. L., LXXIII---el muérdago fue legado por los druidas), surgió la del árbol de Navidad, mencionado por primera vez en el año 1605 en Estrasburgo, e introducido en Francia e Inglaterra, recién en el año 1840, por la princesa Helena de Mecklenburg y el príncipe consorte respectivamente.

El visitante misterioso

Sólo con mucha cautela debemos atribuir el misterioso bienhechor de la noche de Navidad---Knecht Ruprecht, Pelzmärtel en un caballo de madera, San Martín en un blanco corcel, San Nicolás y su equivalente "reformado", el Padre de la Navidad--- con la presencia de un santo en los zapatos de Woden, quien, junto con su esposa Berchta, desciende en las noches entre el 25 de diciembre y el de 6 enero, en un caballo blanco, para bendecir la tierra y los hombres. Las fogatas y las ruedas encendidas iluminaban las colinas, se adornaban las casas, se suspendían los juicios y se celebraban fiestas (cf. Bonaccorse, op. cit., pág. 151). Knecht Ruprecht, de todos modos (mencionado por primera vez en un misterio de 1668 y condenado en 1680 como un demonio) era sólo un siervo del Divino Niño.

Celebraciones no católicas

Sin duda alguna, los nuclei aborígenes cristianos atrajeron la adhesión de los paganos. Pues las mascaradas de las calendas, el extraordinario y obsceno Modranicht, el pastel en honor de la "placenta" de María, condenado por el Concilio in Trullo (692), canon 79; el Tabulæ Fortunæ (comida y bebida ofrecidas para obtener alzas, condenado en el 743), véase Tiele, op. cit., cap. VIII, IX ---los datos de Tiele son quizá de mayor valor que sus deducciones--- y Ducange (op. cit., s. vv. Cervula y Kalendæ).

En 1644 el Parlamento inglés prohibió la Navidad mediante un Acta; debía de ser considerado día de ayuno y de mercado; se obligó a las tiendas a abrir, se condenó a los budines de ciruela y los pasteles de carne como paganos. Los conservadores se resistieron; en Canterbury se derramó sangre; pero después de la Restauración, los disidentes continuaron llamándola Yuletide "Fooltide" (Pascua de Navidad, Pascua de Tontos).

Bibliografía: Además de los trabajos mencionados en el artículo, véase también, Die Geschichte des deutschen Weihnachts (Leipzig, 1893); MANN-HARDT, Weihnachtsblüthen in Sitte u. Sage (Berlín, 1864); RIETSCHEL, Weihnachten in Kirche, Kunst u. Volksleben (Bielefeld and Leipzig, 1902); SCHMID, Darstellung der Geburt Christin der bildenden Kunst (1890); MÜLLER, Le costumanzi del Natale (Rome, 1880); CORRIERI, Il Natale nelle letterature del Nord in Cosmos Cath. (diciembre de 1900); ERBES, Das Syrische Martyrologium, etc., in Zeitschr. F. Kirchengesch. (1905), IV (1906), I; BARDENHEWER, Mariä Verkündigung (Freiburg, 1905); DE KERSAINT-GILLY, Fêtes de Noël en Provence (Montpellier, 1900); DE COUSSEMAKER, Drames Liturgiques du Moyen Age (París, 1861); DOUHET, Dict, des mystères in MIGNE, Nouv, encycl. théol., XLIII; PÉREMÈS, Dict. De Noëls, ibid. LXIII; SMITH AND CHEETHAM, dict. Christ. Antiq., s.v. Christmas.

Fuente: Martindale, Cyril Charles. "Christmas." The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. .
Traducido por Julián Alejandro Nieva. Revisado por Luz María Hernández Medina 
(fuente: ec.aciprensa.com)

martes, 24 de diciembre de 2013

24 de dciembre: Desposorio de San José con la Virgen María

Volvieron los hombres a sus casas y el joven se retiró al monte Carmelo, junto con los sacerdotes que vivían allí desde el tiempo de Elías, quedándose con ellos y orando continuamente por el cumplimiento de la Promesa.

Luego vi a los sacerdotes del Templo buscando nuevamente en los registros de las familias, si quedaba algún descendiente de la familia de David que no hubiese sido llamado.

Hallaron la indicación de seis hermanos que habitaban en Belén, uno de los cuales era desconocido y andaba ausente desde hacía tiempo. Buscaron el domicilio de José, descubriéndolo a poca distancia de Samaria, en un lugar situado cerca de un riachuelo. Habitaba a la orilla del río y trabajaba bajo las órdenes de un carpintero.

Obedeciendo a las órdenes del Sumo Sacerdote, acudió José a Jerusalén y se presentó en el Templo. Mientras oraban y ofrecían sacrificio pusiéronle también en las manos una vara, y en el momento en que él se disponía a dejarla sobre el altar, delante del Santo de los Santos, brotó de la vara una flor blanca,semejante a una azucena; y pude ver una aparición luminosa bajar sobre él: era como si en ese momento José hubiese recibido al Espíritu Santo. Así se supo que éste era el hombre designado por Dios para ser prometido de María Santísima, y los sacerdotes lo presentaron a María, en presencia de su madre. María,resignada a la voluntad de Dios, lo aceptó humildemente, sabiendo que Dios todo lo podía, puesto que Él había recibido su voto de pertenecer sólo a Él.


Ceremonia nupcial

Las bodas de María y José, que duraron de seis a siete días, fueron celebradas en Jerusalén en una casa situada cerca de la montaña de Sión que se alquilaba a menudo para ocasiones semejantes.

Además de las maestras y compañeras de María de la escuela del Templo, asistieron muchos parientes de Joaquín y de Ana,entre otros un matrimonio de Gofna con dos hijas. Las bodas fueron solemnes y suntuosas, y se ofrecieron e inmolaron muchos corderos como sacrificio en el Templo.

He podido ver muy bien a María con su vestido nupcial. Llevaba una túnica muy amplia abierta por delante,con anchas mangas. Era de fondo azul, con grandes rosas rojas, blancas y amarillas, mezcladas de hojas verdes, al modo de las ricas casullas de los tiempos antiguos. El borde inferior estaba adornado con flecos y borlas.Encima del traje llevaba un manto celeste parecido a un gran paño. Además de este manto, las mujeres judías solían llevar en ciertas ocasiones algo así como un abrigo de duelo con mangas. El manto de María caíale sobre los hombros volviendo hacia adelante por ambos lados y terminando en una cola. Llevaba en la mano izquierda una pequeña corona de rosas blancas y rojas de seda; en la derecha tenía, a modo de cetro, un hermoso candelero de oro sin pie, con una pequeña bandeja sobrepuesta, en el que ardía algo que producía una llama blanquecina. Ana había traído el vestido de boda, y María, en su humildad, no quería ponérselo después de los esponsales.

Las jóvenes del Templo arreglaron el cabello de María, terminando el tocado en muy breve tiempo. Sus cabellos fueron ajustados en torno a la cabeza, de la cual colgaba un velo blanco que caía por debajo de los hombros. Sobre este velo le fue puesta una corona. La Virgen María es rubia la cabellera de María era abundante, de color rubio de oro, cejas negras y altas, grandes ojos de párpados habitualmente entornados con largas pestañas negras, nariz de bella forma un poco alargada, boca noble y graciosa, y fino mentón. Su estatura era mediana.Vestida con su hermoso traje, era su andar lleno de gracia, de decencia y de gravedad. Vistióse luego para la boda con otro atavío menos adornado, del cual poseo un pequeño trozo que guardo entre mis reliquias. Las personas acomodadas mudaban tres o cuatro veces sus vestidos durante las bodas. Llevó este traje listado en Caná y en otras ocasiones solemnes. A veces volvía a ponerse su vestido de bodas cuando iba al Templo. En ese traje de gala, María me recordaba a ciertas mujeres ilustres de otras épocas, por ejemplo a Santa Elena ya Santa Cunegunda, aunque distinguiéndose de ellas por el manto con que se envolvían las mujeres judías,más parecido al de las damas romanas. Había en Sión, en la vecindad del Cenáculo, algunas mujeres que preparaban hermosas telas de todas clases, según pude ver a propósito de sus vestidos.

José llevaba un traje largo, muy amplio, de color azul con mangas anchas y sujetas al costado por cordones. En torno al cuello tenía una esclavina parda o más bien una ancha estola, y en el pecho colgábanle dos tiras blancas. He visto todos los pormenores de los esponsales de María y José: la comida de boda y las demás solemnidades; pero he visto al mismo tiempo otras tantas cosas. Me encuentro tan enferma, tan molesta de mil diversas formas, que no me atrevo a decir más para no introducir confusión en estos relatos.


XXVI El anillo nupcial de María

He visto que el anillo nupcial de María no es de oro ni de plata ni de otro metal. Tiene un color sombrío con reflejos cambiantes. No es tampoco un pequeño círculo delgado, sino bastante grueso como un dedo de ancho. Lo vi todo liso, aunque llevaba incrustados pequeños triángulos regulares en los cuales había letras.

Vi que estaba bien guardado bajo muchas cerraduras en una hermosa iglesia. Hay personas piadosas que antes de celebrar sus bodas tocan esta reliquia preciosa con sus alianzas matrimoniales. En estos últimos días he sabido muchos detalles relativos a la historia del anillo nupcial de María; pero no puedo relatarlo en el orden debido. He visto una fiesta en una ciudad de Italia (Perusa) donde se conserva este anillo. Estaba expuesto en una especie de viril, encima del tabernáculo. Había allí un gran altar embellecido con adornos de plata. Mucha gente llevaba sus anillos para hacerlos tocar en la custodia.

Durante esta fiesta he visto aparecer de amboslados del altar del anillo, a María y a José con sus trajes de bodas. Me pareció que José colocaba el anillo en el dedo de María. En aquel momento vi el anillo todo luminoso, como en movimiento. A la izquierda y a la derecha del altar, vi otros dos altares, los cuales probablemente no se hallaban en la misma iglesia; pero me fueron mostrados allí en esta visión.Sobre el altar de la derecha se hallaba una imagen del Ecce Homo, que un piadoso magistrado romano,amigo de San Pedro, había recibido milagrosamente. Sobre el altar de la izquierda estaba una de las mortajas de Nuestro Señor.Terminadas las bodas, se volvió Ana a Nazaret, y María partió también en compañía de varias vírgenes que habían dejado el Templo al mismo tiempo que ella. No sé hasta dónde acompañaron a María: sólo recuerdo que el primer sitio donde se detuvieron para pasar la noche fue la escuela de Levitas de Bet-Horon. María hacía el viaje a pie. Después de las bodas, José había ido a Belén para ordenar algunos asuntos de familia.Más tarde se trasladó a Nazaret.


XXVII La casa de Nazaret

He visto una fiesta en la casa de Santa Ana. Vi allí a seis huéspedes, sin contar a los familiares de la casa, ya algunos niños reunidos con José y María en torno de una mesa, sobre la cual había vasos. La Virgen tenía un manto con flores rojas, azules y blancas, como se ve en las antiguas casullas. Llevaba un velo transparente y por encima otro negro. Esta parecía una continuación de la fiesta de bodas.

Mi guía me llevó a la casa de Santa Ana, que reconocí enseguida con todos sus detalles. No encontré allí a José ni a María. Vi que Santa Ana se disponía a ir a Nazaret, donde habitaba ahora la Sagrada Familia. Llevaba bajo el brazo un envoltorio para María. Para ir a Nazaret tuvo que atravesar una llanura y luego un bosquecillo, delante de una altura. Yo seguí el mismo camino. He visto a Ana visitando a María y entregarle lo que había traído para ella, volviéndose luego a su casa. María lloró mucho y acompañó a su santa madre un trozo de camino. Vi a San José frente a la casa en un sitio algo apartado.

La casita de Nazaret, que Ana había preparado para María y José, pertenecía a Santa Ana. Ella podía, desde su casa, llegar allí sin ser observada, por caminos extraviados, en media hora de camino.

La casa de José no estaba muy lejos de la puerta de la ciudad y no era tan grande como la de Santa Ana.Había en la vecindad un pozo cuadrangular al cual se bajaba por algunas escaleras. Delante de la casa había un pequeño patio cuadrado. Estaba sobre una colinita, no edificada ni cavada, sino que estaba separada de la colina por la parte de atrás, y a la cual conducía un sendero angosto abierto en la misma roca. En la parte posterior tenía una abertura por arriba, en forma de ventana, que miraba a lo alto de la colina. Había bastante oscuridad detrás de la casa. La parte posterior de la casita era triangular y era más elevada que la anterior. La parte baja estaba cavada en la piedra; la parte alta era de materiales livianos.

En la parte posterior estaba el dormitorio de María: allí tuvo lugar la Anunciación del Ángel. Esta habitación tenía forma semicircular debido a los tabiques de juncos entretejidos groseramente, que cubrían las paredes posteriores en lugar de los biombos livianos que se usaban. Los tabiques que cubrían las paredes tenían dibujos de varias formas y colores. El lecho de María estaba en el lado derecho; detrás de un tabique entretejido. En la parte izquierda estaba el armario y la pequeña mesa con el escabel: era éste el lugar de oración de María. La parte posterior de la casa estaba separada del resto por el hogar, que era una pared en medio de la cual se levantaba una chimenea hasta el techo. Por la abertura del techo salía la chimenea, terminada en un pequeño tejadito. Más tarde he visto al final de esta chimenea dos pequeñas campanas colgadas.

A derecha e izquierda había dos puertas con tres escalones que iban a la alcoba de María. En las paredes del hogar había varios huecos abiertos con el menaje y otros objetos que aún veo en la casa de Loreto, Detrás dela chimenea había un tirante de cedro, al cual estaba adherida la pared del hogar con la chimenea. Desde este tirante, plantado verticalmente salía otro a través, a la mitad de la pared posterior, donde estaban metidos otros, por ambos lados. El color de estos maderos era azulado con adornos amarillos. A través de ellos se veía el techo, revestido interiormente de hojas y de esteras; en los ángulos había adornos de estrellas. La estrella del ángulo del medio era grande y parecía representar el lucero de la mañana. Más tarde he visto allí más número de estrellas. Sobre el tirante horizontal que salía de la chimenea e iba a la pared posterior por una abertura exterior, colgaba la lámpara. Debajo de la chimenea se veía otro tirante. El techo exterior no era en punta, sino plano, de modo que se podía caminar sobre él, pues estaba resguardado por un parapeto entorno de esa azotea.

Cuando la Virgen Santísima, después de la muerte de San José, dejó la casita de Nazaret y fue a vivir en las cercanías de Cafarnaúm, se empezó a adornar la casa, conservándola como un lugar sagrado de oración.María peregrinaba a menudo desde Cafarnaúm hasta allá, para visitar el lugar de la Encarnación y entregarse a la oración. Pedro y Juan, cuando iban a Palestina, solían visitar la casita para consagrar en ella, pues se había instalado un altar en el lugar donde había estado el hogar. El armarito que María había usado lo pusieron sobre la mesa del altar como a manera de tabernáculo.

de la visión de la Beata Ana Catalina Emmerich 
(fuente: eccechristianus.wordpress.com)
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